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Centro Simon Wiesenthal para America Latina C/
Maipú. Buenos Aires (Argentina) 04:00 PM
Sergio Windder, representante para Latinoamérica de
la famosa asociación cazanazis fundada por Simon
Wiesenthal, me recibió con cierta desconfianza. Mis
escuetas explicacíones telefonicas despertaron su
recelo, a la par que su curiosidad. Además, acudí al
Centro Wiesenthal a través de la Embajada de Israel en
Buenos Aires, con lo cual Windder no tuvo más remedio
que recibirme. Tras unos minutos de conversación
irrelevante, el coordinador del Centro Wiesenthal
terminó por confesarme que la curiosidad del corroía. Se
moría por saber a que me refería al decirle, en nuestra
primera conversación telefónica, que me encontraba en
Argentina siguiendo la pista de oficiales nazis huidos
de Europa a través de España, "especialmente 2 SS que
fueron tomados por extraterrestres durante 30 años".
Debo confesar que había dejado conscientemente la miel
en los labios de Windder para asegurarme de que me
recibiese. El Centro Wiesenthal había colaborado
estrechamente con el Mossad en la localización y
extradición de numerosos oficiales del Reich huidos a
Argentina, Uruguay, Venezuela, etc, tras la derrota de
Alemania, y sin duda era el mejor lugar para seguir la
pista de los "médicos nórdicos" involucrados en el
insólito caso de La Mano Cortada.
Pero tal vez debería empezar por el principio...
Un expediente del CESID sobre La Mano
Cortada
Mientras llenaba el depósito de gasolina en aquella
remota estación andaluza, y volvía a consultar la guía
de carreteras, repasaba los últimos acontecimientos. En
realidad este viaje hacia Sevilla había tenido un
prefacio unos meses atrás, cuando me reuní con Josep
Guijarro en Barcelona, para mantener una conversación
pendiente desde hacía nueve meses. El actual director de
Karma-7 y yo habíamos coincidido en un congreso catalán
sobre parapsicología, y mientras intercambiábamos datos
relativos a mi investigación en torno a los informes del
CESID sobre fenómenos anómalos, dejó caer un comentario
inquietante, en relación a cierto Comisario de policía,
colaborador del CESID, quien le había permitido ver una
lista de ufólogos españoles que estaban siendo vigilados
por La Casa. Mi nombre, según afirmaba Josep, aparecía
en esa lista junto con los de Juan José Benítez, Javier
Sierra o el mismo Guijarro, entre otros.
Cuando nos reunimos, en una
céntrica cafetería de la calle Muntaner, vecina a la
tienda de ilusionismo "Magicus", me facilitó algunas
nuevas pistas sobre el CESID y los fenómenos extraños,
en función a lo que el citado comisario le había
revelando confidencialmente. "Ha prometido -me dijo
Josep- facilitarme un expediente español muy pronto".
Como es lógico, interrogué al popular ufólogo sobre el
contenido de dicho expediente: "Se trata del Caso de
la Mano Cortada". Fruncí el entrecejo y le contesté
que yo tenía en mi archivo los documentos judiciales y
policiales sobre ese caso hacía dos o tres años, ¿pero
que interés podría tener ese caso para la Servicio
Secreto español?. Cuando me
despedí de Josep ya me había propuesto firmemente atacar
el "caso de la mano cortada" en cuanto tuviese tiempo y
dinero. Y a pesar de no sobrarme ni lo uno ni lo otro,
ese momento había llegado. Por eso me había ido al otro
extremo del país. Y allí estaba ahora, en un pequeño y
entrañable pueblecillo
sevillano.
Siempre es un placer
estrechar la mano de D. Enrique López Guerrero. Cura
párroco en la población andaluza de Mairena del Alcor,
Don Enrique es uno de esos personajes entrañables que
todo investigador de campo va encontrándose en su
frenética persecución de respuestas al misterio. De no
ser por el susto -el coche que había alquilado en
Sevilla se salió de la carretera, girando como un
trompo, a la entrada misma del pueblo- la visita a
Mairena habría sido perfecta. Don Enrique, era una de
las piezas clave en el misterio que ahora
pretendía desentrañar. El 17 de septiembre de 1968
el cura había escandalizado a la sociedad española con
unas declaraciones que dieron la vuelta al mundo. El
titular del ABC era contundente: "Según un sacerdote
sevillano en España reside una colonia de seres
extraterrestres". No voy a explicarle al lector lo que
significaba, en tiempos de Franco, que un cura afirmase
que existían extraterrestres viviendo en España.... En
sus polémicas declaraciones al ABC Don Enrique López
Guerrero se refería a los "ummitas", un grupo de
supuestos alienígenas que pretendían haber llegado a la
Tierra en 1950, y que desde hacía años venían remitiendo
cartas -y algunas llamadas telefónicas- a un grupo de
ciudadanos españoles. Tanto sus declaraciones, como el
voluminoso libro que publicaría más tarde
-"Mirando a la Lejanía del Universo" (Plaza y Janés,
Barcelona 1978)-, con más de 600 páginas de información
sobre UMMO, asombraron a todo el país.
Y fue precisamente en una
carta que los autodenominados extraterrestres dirigieron
al "cura de Mairena", el 27 de marzo de 1969, donde por
primera vez se citaba en textos ummitas la "conexión
Albacete". En dicha carta, los supuestos expedicionarios
de UMMO escribían, entre otras cosas: "Nuestra
primera residencia en España fue escogida en una
población recoleta, Albacete. Una dama amante de los
animales prestó asilo a mis dos hermanos, que pudieron
durante su forzoso encierro, realizar las primeras
experiencias psicofisiológicas con mamíferos de TIERRA
hasta que ciertos rumores surgidos entre los habitantes
vecinos hicieron aconsejable el
traslado". En años
sucesivos, y en sucesivas misivas, los supuestos ummitas
citaron repetidamente su hipotética presencia en
Albacete. En una carta, fechada el 6 de agosto de 1971
en Barcelona, detallaban como habían elegido dicha
ciudad para sus experimentos, y como habían seleccionado
a una determinada mujer como su improvisada
colaboradora: "La fuente de datos de esta última era
un dossier, copia de otro original, correspondiente a un
archivo del Deuxième Bureau Francés (primitivo servicio
secreto francés precursor del SDECE, "La Piscina") donde
se esquematizaban los servicios prestados como agente de
la Quinta Columna Nacionalista Española..."
En dicha carta ummita se
afirmaba que dos "agentes de UMMO" habían vivido,
durante dos años, en la mansión de una tal Margarita
Ruiz de Lihory, Marquesa de Villasante, realizando
experimentos biológicos con sus numerosos animales.
Debido a su aspecto -los ummitas aseguran en sus cartas
ser altos, rubios y de aspecto nórdico- decían haberse
hecho pasar por médicos extranjeros para poder realizar
sus experimentos. Según tan pintoresca fuente, hacia
1953 un virus que los ummitas habrían traído del espacio
exterior, escapó a su control, afectando a varios
animales y a la hija de la hipotética Marquesa, una
supuesta joven de nombre Margot. "Hasta seis focos
virales -escribían los autodenominados alienígenas-
se localizaron en el cuerpo de la enferma, todos
ellos suficientemente profundos para no temer su
irradiación exterior, pero en cambio presentando la
dificultad inherente a su localización; al no poder ser
destruidos a distancia. Las zonas afectadas se ubicaban
en globos oculares, tejido epitelial de la lengua y
dermis palmar".
¿Una aristócrata y espía
franquista? ¿virus extraterrestres? ¿Alienígenas
infiltrados en la burguesía española de mediados de
siglo? ¿experimentos biológicos secretos? Una historia
"francamente" increíble que haría palidecer cualquier
guión cinematográfico. Pero, como saben hacer muy bien
los autores de las cartas ummitas, de los que hablaré
más adelante, esta misma misiva terminaba con una
provocadora invitación: "Esperamos que algún día
confirmen ustedes mismos por sus propios medios nuestro
testimonio". Y el reto fue aceptado por un grupo de
entusiastas aficionados a los OVNIs que, a finales de
los años sesenta seguían con auténtica devoción cada
carta ummita que se recibía en España. Y que dedicaron
cientos de horas, esfuerzo y dinero a intentar comprobar
tales datos. Estaba claro cual sería la siguiente etapa
de la investigación. Visitar a otro sevillano
extraordinario.
Ignacio Darnaude
Rojas-Marcos es otro de esos entrañables "históricos" de
la ufología española. Pero sobretodo es el responsable
del mayor archivo sobre UMMO compilado en nuestro país.
Su "ummo-cat", el catálogo de documentación sobre el
affaire UMMO, supera ya las 1000 páginas, y las 5000
referencias -o ummobits- de información sobre tan
espinoso tema. Darnaude es la persona más apropiada para
introducir a cualquier neófito en el affaire UMMO. Con
su proverbial ironía sevillana sabe iniciar al profano
en uno de los enigmas más fascinantes de la ufología
española. Y con franciscana paciencia me recordó como
hacia 1965 un grupo de madrileños, encabezados por
Fernando Sesma Manzano, comenzaron a recibir una serie
de llamadas telefónicas y cartas, de unos individuos que
afirmaban ser astronautas provenientes del planeta UMMO,
llegados a La Tierra en 1950, e infiltrados en la
sociedad terrestre desde entonces.
*
*Fernando Sesma dirigía unas
afamadas tertulias en "La Ballena Alegre", los sótanos
del Café Lyon, que se encuentran pared con pared al
Palacio de Linares (hoy Casa de América), en la
madrileña Plaza de Cibeles. En las pintorescas tertulias
de "La Ballena Alegre" se leían pacientemente los
mensajes que los ummitas, y otros hipotéticos
alienígenas, enviaban a Sesma. Una historia
sencillamente absurda -como casi todo el fenómeno OVNI-,
sin embargo algunas de sus cartas, como las referentes
al "Caso de la Mano Cortada", incluían informaciones
verídicas.
"Cuando empezamos a investigar lo
que decían los ummitas en sus cartas -me explica
Darnaude mientras compartimos un fino de Jerez, en su
nutrida biblioteca- nos llevamos una tremenda sorpresa.
No se trataba de una fábula, al menos no del todo.
Efectivamente en Albacete existió una Marquesa de
Villasante llamada Margarita Ruiz de Lihory.
Efectivamente fue espía. Efectivamente tuvo una hija,
que ciertamente se llamó Margot. Efectivamente en la
casa de la Marquesa vivieron dos médicos de aspecto
nórdico. Y lo que es más increíble, cuando murió Margot,
alguien le amputó una mano, los ojos y la
lengua...".**
** A principios de los setenta
Ignacio Darnaude desarrolló una intensísima
investigación sobre la supuesta presencia de ummitas en
Albacete. Mientras me sumergía literalmente en su
archivo, buceando entre miles de documentos, me
impregnaba en la emoción que tuvieron que sentir
aquellos jóvenes "ummólogos" al descubrir que las
afirmaciones de los ummitas tenían fundamento. Hoy, en
idéntica proporción crece mi indignación hacia el autor
de las cartas ummitas, que habían costado tanto trabajo
e ilusión, tiempo y dinero, a infinidad de jóvenes
ufólogos españoles y extranjeros. Durante décadas
investigadores como Darnaude, J.J. Benítez, Antonio
Ribera y otros menos conocidos, dedicaron
indescriptibles esfuerzos al caso. Darnaude no dudó
incluso en apelar al Tribunal Supremo de Madrid, para
solicitar los documentos judiciales sobre el proceso que
se desarrolló en la capital española, con motivo de las
mutilaciones al cadáver de Margot Shelly, pero sin
éxito. En una carta
fechada el 16 de marzo de 1974, destinada al magistrado
del Tribunal Supremo de Madrid, D. Fernando Díaz-Palos,
Ignacio Darnaude echaba mano de las conexiones
familiares de los Rojas-Marcos para pedir, como favor
personal al citado juez: que examinase el sumario
judicial sobre el caso en busca de posibles pistas sobre
los dos supuestos médicos ummitas. Probablemente si
algún ummólogo de la época hubiese podido acceder a los
documentos, a los que nosotros accedimos en los 90, hace
mucho que se habrían clarificado algunos aspectos de
esta extraordinaria historia...
Con el tiempo el asunto
transcendió nuestras fronteras, y desde otros paíes
"ummólogos" extranjeros, como los argentinos Adalverto
Ujvarí y Martha González, peregrinaron hasta España en
pos de la "pista ummita de
Albacete". En el Albacete de
los setenta, docenas de investigadores peinaron la
ciudad buscando testimonios que confirmasen la presencia
de dos médicos nórdicos en la casa de la Marquesa de
Villasante, hacia 1953... y los encontraron. Buscaron
ansiosos los restos del laboratorio de los supuestos
ummitas en los sótanos de la mansión... y los
encontraron. Buscaron avistamientos de OVNIs en los
alrededores de Albacete, en la época de los hechos... y
los encontraron. Buscaron indicios sobre mutilaciones de
animales o restos humanos asociados a la mansión de la
Marquesa.... y los encontraron. Buscaron el misterio, y
se toparon con una férrea conspiración de silencio entre
todos los contemporáneos de la Marquesa; secretos,
secretos y secretos, que reforzaban su convicción de que
los extraterrestres habían visitado aquella ciudad
española, a mediados de los años cincuenta. Y mientras
se encontraban en plena investigación, una carta
remitida el 8 de junio de 1971 desde el Hotel Emperador
de Madrid a varios vecinos de la Marquesa, por un tal W.
Rumsey, vino a echar más leña al fuego. El tal Rumsey
ofrecía una cuantiosa gratificación económica a quien
pudiese aportarle alguna información sobre "los dos
médicos nórdicos" que supuestamente habrían vivido en la
Calle Mayor, nº 58, de Albacete, hacia 1953. ¿Quién da
más? Estaba claro, de Sevilla tendría que volver a
Madrid. En la capital me aguardaban muchas piezas de tan
fascinante puzzle.
José Juan Montejo,
licenciado en Derecho y futuro juez -uno de los pocos
investigadores que accedió al sumario judicial-, es
probablemente el ummólogo que más datos, fechas y
nombres retiene en su privilegiada memoria. Ha dedicado
años a rastrear hasta la menor pista en todo tipo de
archivos y hemerotecas. Con paciencia infinita ha
reunido las piezas del rompecabezas, especialmente en lo
referente al aspecto legal del caso. Sus pesquisas en la
Hemeroteca Nacional, y en el Tribunal Supremo le han
permitido reconstruir minuciosamente los avatares
legales del proceso judicial motivado por las
mutilaciones de Margot Shelly, hija de Margarita Ruiz de
Lihory. Lo que mi buen amigo José Juan no sabía, y no he
podido revelarle hasta escribir estas líneas, es que
otro investigador y compañero mío, sub-teniente de la
Guardia Civil, funcionario del CESID, y el autor
material del destape de los negocios sucios del Luis
Roldán, había accedido también al sumario judicial, pero
por otros motivos muy alejados de los
ummitas. Por su parte
el Comisario Viqueira Hinojosa, me aportaría
algunas pistas sobre las gestiones que realizó en su día
la Brigada de Investigación Criminal que investigó el
"Caso de la Mano Cortada". Y también me ayudaría la
popular periodista Margarita Landi, cronista del
semanario que más publicidad dio al tema en su día: El
Caso. Pesquisas en el Hotel Emperador, la calle
Princesa, la Audiencia Nacional, la Ballena Alegre, etc,
terminaron por darme una perspectiva global de los
hechos. Después serían Alicante y Barcelona las ciudades
visitadas. Y tras esas pesquisas comenzaba a percibir
una imagen bastante definida del caso de "La Mano
Cortada". Era hora de viajar a Albacete.
La conexión de Albacete
¡Coño, que frío...! ¡Coño,
pero que frío!. Estoy seguro de que, si en ese momento
me hubiesen clavado un alfiler, no habría salido sangre.
Tenía la sensación de que se me había congelado hasta la
última gota en las venas. Tras cada inspiración
expulsaba de mi nariz, que ahora parecía un pimiento
morrón, una nube de vapor que terminaba por empañarme
las gafas. Llevaba más de una hora esperando, agazapado
en aquel portal, a que mi hombre hiciese acto de
presencia, y comenzaba a desesperar. Había tenido que
colgarme la cámara, con su imponente objetivo de 300 mm,
al hombro, porque los dedos de mis manos estaban
absolutamente atorados ¿Como demonios puede hacer tanto
frío en Albacete?
Un familiar muy cercano
de mi objetivo me había asegurado que esa mañana "el
Marqués" acudiría personalmente a abrir la pequeña
tienda de baratijas que mantiene en el número 66 de la
calle Ríos Rosas, pero no había sabido precisarme la
hora. No obstante me habían advertido que no quería
saber nada de periodistas. A pesar de que habían
transcurrido más de cuarenta años, la cicatriz
permanecía tan abierta como el primer día. Así que
tendría que buscar alguna identidad que me permitiese
vadear su desconfianza. Aquel familiar de "el Marqués"
me había puesto en antecedentes sobre ciertos aspectos
del caso que desconocía. "Su madre -me dijo-
era el ama de llaves de Doña Margarita hasta que
murió, y entonces ella lo recogió como un hijo,
haciéndolo su sirviente personal. Según me dijo una vez,
cuando estalló el escándalo Doña Margarita le dijo que
si declaraba a su favor, y si le ponía su nombre a una
hija, ella le haría un gran regalo...". Y lo cierto
es que, con o sin regalo, "el Marqués" declaró a favor
de su señora durante el escandaloso juicio, y continuó
declarando en su favor a todo aquel que sobre ella le
preguntaba, a lo largo de los últimos cuarenta años. Por
esa ejemplar fidelidad a su señora, tanto en vida como
después de muerta, lo habían bautizado con el
sobrenombre de "el Marqués". Volví a sacarme del
bolsillo la fotocopia de un artículo publicado en
septiembre de 1980 en "La Voz de Albacete", en el cual
se incluía una foto de "el Marqués", y traté de imaginar
cuanto habría cambiado su imagen en 16 años. Por fortuna
el cielo se apiadó de mí y no tardé mucho más en
averiguarlo. A pesar de mi congelamiento, y lo empañado
de mis gafas, pude ver al hombre de avanzada edad que
había doblado la calle y se dirigía directamente a la
tienda de "Tuto Saldo". Estaba más calvo que en la foto
de "La Voz de Albacete", tenía un simpático bigote que
no aparecía en la ilustración, y estaba notablemente más
"rellenito", pero tenía que ser él. Al fin y al cabo,
hasta yo he cambiado en los últimos 16 años.
Oculté la cámara dentro de
la chaqueta, repasé la identidad que me había inventado
en esta ocasión y crucé la calle dispuesto a interrogar
quizás al último testigo vivo, del drama que cautivó a
la sociedad española a mediados de los años
cincuenta.
Cuando diez minutos
después me sentaba con Antonio Tornero Moreno, alias "el
Marqués", ante un chocolate caliente en el bar vecino a
su tienda, me sentí Lázaro resucitando en su fría tumba.
Aquel amargo rato esperando a "el Marqués", al borde
mismo del congelamiento, había merecido la pena. Durante
nuestra conversación me aportaría datos fundamentales
para clarificar alguno de los misterios que rodea uno de
los casos más fascinantes en la moderna historia de la
investigación policial y paranormal; "el caso de la Mano
Cortada". Pero comencemos por presentar a los personajes
de este drama.
Biografía de la Mata-Hari
española
Esto es lo único en lo que todos coinciden: Dª Margarita
Ruiz de Lihory y de la Bastida, Marquesa de Villasante,
Baronesa de Alcahalí, Duquesa de Valdeáguilas y
Vizcondesa de la Mosquera, era una mujer excepcional.
Como preámbulo baste decir que según el Diccionario de
Apellidos Heráldicos de Julio Atienza, el título de
Villasante (Marquesado) fue concedido el 26 de mayo de
1761 (Real despacho del 15 de marzo de 1763), con el
Vizcondado previo de Bustorcirio, a Don Pedro Tejeiro de
Valcarce y Vozmediano, Villamarín y Enríquez. Desde 1942
es VII Marquesa la Baronesa de Alcahalí y Mosquera.
Respecto a este último título (Barón de Alcahalí y
Mosquera), fue fundado el vínculo y mayorazgo, previa
facultad real de don Felipe III, el 1 de noviembre de
1616, por Ximén Pérez Ruiz de Lihory y Pertunes y de la
Bastida, VII Marquesa de Villasante.
Respecto a Margarita Ruiz
de Lihory, era la menor de dos hijas de Dª Soledad
Resines de la Bastida y de D. José María Ruiz de Lihory,
Barón de Alcahalí, quien había adquirido cierto relieve
político durante los primeros años del reinado de
Alfonso XII, llegando a ostentar el título de Gobernador
Civil de Mallorca, reincidente Concejal de Valencia y
hasta diputado a las Cortes españolas en 1904. Don José
María Ruiz de Lihory, vinculado a los círculos masónicos
de Valencia, fue autor de un libro titulado "Los
endemoniados de Balsa", y probablemente contagió a
Margarita su curiosidad por las cuestiones espiritistas
y esotéricas tan en boga en la
época. Su fecha de
nacimiento no está muy clara. Según la declaración de la
susodicha, incluida en los informes judiciales, Dª
Margarita nació en 1893, pero según sus hijos vino al
mundo en 1885, y en 1892 según afirmaría su segundo
esposo. Finalmente se consideró 1888 como la más
probable fecha de nacimiento. Con sólo 17 años la joven
Margarita se casó por primera vez, convirtiéndose así en
Sra. de Shelly. Su marido, Ricardo Shelly (quien
fallecería en 1941), era un notable valenciano de
ascendencia irlandesa, empleado de la empresa
norteamericana de seguros "La Equitativa", a quien daría
cuatro hijos. Tres varones primero; José María, Juan y
Luis, y una hembra después; la frágil
Margot. Esto es lo único en
lo que todos coinciden: Dª Margarita Ruiz de Lihory y de
la Bastida, Marquesa de Villasante, Baronesa de
Alcahalí, Duquesa de Valdeáguilas y Vizcondesa de la
Mosquera, era una mujer excepcional. Como preámbulo
baste decir que según el Diccionario de Apellidos
Heráldicos de Julio Atienza, el título de Villasante
(Marquesado) fue concedido el 26 de mayo de 1761 (Real
despacho del 15 de marzo de 1763), con el Vizcondado
previo de Bustorcirio, a Don Pedro Tejeiro de Valcarce y
Vozmediano, Villamarín y Enríquez. Desde 1942 es VII
Marquesa la Baronesa de Alcahalí y Mosquera. Respecto a
este último título (Barón de Alcahalí y Mosquera), fue
fundado el vínculo y mayorazgo, previa facultad real de
don Felipe III, el 1 de noviembre de 1616, por Ximén
Pérez Ruiz de Lihory y Pertunes y de la Bastida, VII
Marquesa de Villasante.
Respecto a Margarita Ruiz de Lihory, era la menor de dos
hijas de Dª Soledad Resines de la Bastida y de D. José
María Ruiz de Lihory, Barón de Alcahalí, quien había
adquirido cierto relieve político durante los primeros
años del reinado de Alfonso XII, llegando a ostentar el
título de Gobernador Civil de Mallorca, reincidente
Concejal de Valencia y hasta diputado a las Cortes
españolas en 1904. Don José María Ruiz de Lihory,
vinculado a los círculos masónicos de Valencia, fue
autor de un libro titulado "Los endemoniados de Balsa",
y probablemente contagió a Margarita su curiosidad por
las cuestiones espiritistas y esotéricas tan en boga en
la época. Su fecha de
nacimiento no está muy clara. Según la declaración de la
susodicha, incluida en los informes judiciales, Dª
Margarita nació en 1893, pero según sus hijos vino al
mundo en 1885, y en 1892 según afirmaría su segundo
esposo. Finalmente se consideró 1888 como la más
probable fecha de nacimiento. Con sólo 17 años la joven
Margarita se casó por primera vez, convirtiéndose así en
Sra. de Shelly. Su marido, Ricardo Shelly (quien
fallecería en 1941), era un notable valenciano de
ascendencia irlandesa, empleado de la empresa
norteamericana de seguros "La Equitativa", a quien daría
cuatro hijos. Tres varones primero; José María, Juan y
Luis, y una hembra después; la frágil Margot.
Margarita de Shelly Ruiz
de Lihory había recibido una notable formación
académica. Acabó Derecho en solo dos cursos, obteniendo
una brillantísimas notas. Y además había estudiado
medicina (2 años en Valencia) e idiomas. Mientras las
mujeres de su época mataban las horas estudiando el
Catecismo de Ripalda, o haciendo ganchillo entre taza y
taza de té, la indómita Margarita predicaba un rebelde
feminismo, y aseguraba que "la mujer no debe ser
instrumento más que de si misma. Debe buscar su placer,
y no el placer del hombre; debe buscar su realización en
la vida activa y no solo en el matrimonio. Debe
participar activamente en la política, en el trabajo, en
la lucha". Con este
temperamento no es de extrañar que el mismísimo Miguel
Primo de Rivera, a quien conoció muy "íntimamente"
cuando ocupaba el rango de Capitán General de Valencia,
requiriese sus servicios como espía. En aquellos tiempos
existía tan solo un primitivo Servicio Secreto español,
que funcionaba precisamente en el norte de África, el
Círculo-30. Su área de actuación era básicamente el
Riff, y de aquel contexto surgiría, muchos años después,
el segundo Director General del CESID en la democracia:
General Gerardo Mariñas.
En aquellos tiempos en que las relaciones
diplomáticas entre España y Marruecos atravesaban
momentos difíciles, Margarita fue reclutada como "agente
secreto" con una difícil misión. Oculta bajo un disfraz
de moro tendría que atravesar las líneas marroquíes para
llegar hasta el Sultán con un mensaje del dictador
español. Y lo hizo. No en una sino en varias ocasiones.
Sus aventuras como espía en Marruecos terminaron
convirtiéndola en amante del rebelde rifeño Abd-el-Krim,
a quien había conocido en el hotel Alhambra de Granada.
Según ciertos informes oficiales, Abd-el-Krim pudo
ocupar en 1925 la zona de Marruecos custodiada por los
franceses gracias a los servicios prestados por Doña
Margarita. Hasta el día de su muerte la Marquesa
conservó una tobillera y un anillo que le regaló el
rebelde por aquellos años, en cuyo reverso podía leerse:
"Paz en nuestra separación". *
* El prestigioso espiólogo D. Pastor
Petit dedica un epígrafe de su obra "Diccionario
Enciclopétido del Espionaje" (Complutense, 1996), pag.
17, a And el Krim y su relación con servicios secretos
ingleses y soviéticos, así como a su proverbial crueldad
con los prisioneros.
Durante sus
estancias en Marruecos la Marquesa entablaría una gran
amistad con uno de sus contactos en la zona, un
prometedor militar que más tarde jugaría un importante
papel en este drama; Francisco Franco Baamonde.
Margarita fue uno de los pocos españoles que se atrevía
a tutear al Caudillo, a quien se dice que salvó la vida
al advertirle de un atentado que le habían preparado los
rebeldes rifeños. Por sus
méritos militares fue nombrada Capitán Honorario de las
tropas españolas en Africa. Antonio Tornero Moreno me
comentaba durante una de nuestras entrevistas, una
anécdota que la Marquesa gustaba de recordar durante sus
reuniones sociales. "Doña Margarita -me
explicaba "el Marqués"- tenía que pasar revista a
las tropas con frecuencia, y yo le oí contar muchas
veces como en una ocasión, mientras pasaba revista a una
compañía, se le soltaron las bragas y se le cayeron
falda abajo. La Marquesa, que era muy pícara, contaba
que dudó un momento que hacer, pero sin mirar siguiera
al suelo se las sacudió y las dejó caer por las piernas
sin detenerse en su revista a las tropas. Contaba entre
risas que después todos los soldados se enzarzaron en
una lucha terrible por hacerse con sus bragas. ¡Dios,
que mujer!".
Con sus hijos al cuidado de su
madre, debido a sus continuos viajes y misiones, Doña
Margarita de Shelly terminaría cogiendo la
corresponsalía en Marruecos del diario "La
Correspondencia de España" y de otros periódicos de
Madrid. Con solo veinte años se convirtió en la primera
mujer del mundo que ostentaba una corresponsalía de
prensa en un país extranjero. Entre 1919 y 1923 sus
crónicas de guerra y sus fotografías emocionaron a miles
de lectores. Y poco más tarde cruzaría el océano para
triunfar también en el continente americano, donde
desarrolló sus habilidades como pintora y conferenciante
feminista entre 1923 y 1928. En Cuba fue reclamada para
retratar al presidente Machado, en México al presidente
Obregón y en Estados Unidos al presidente Coolidge.
Aunque algunos se muestran escépticos con la autoría de
dichos cuadros... De cualquier forma, en una de sus
visitas a Estados Unidos, su amigo personal Henry Ford
le regaló un collar de perlas con el que aparecería
fotografiada en el "New York Times". De regreso a
Europa, tras la muerte de su abuela Micaela, que era
quien hasta entonces cuidaba a los cuatro hijos de la
Marquesa, Dª Margarita pasó algún tiempo en España, para
luego establecerse en París durante cinco años. En ese
tiempo establece estrecha amistad con la alta sociedad
francesa. Por fin, establecida definitivamente en
España, y a medio camino entre sus casas de Madrid,
Barcelona y Albacete, la Marquesa de Villasante
ampliaría sus horizontes artísticos y profesionales.
Alguno de sus cuadros fue adquirido por la mismísima
Reina de España SSMM Doña Victoria Eugenia, pero el
mundo de la pintura ya se le había quedado pequeño, y se
dejó seducir por el cine, un campo en el que la
introdujo su buen amigo Vicente Blasco Ibáñez. Guionizó
y produjo varias películas, e incluso hay quien afirma
que interpretó una: "Dos amores". Uno de sus hijos
también trabajaba como extra de cine, y al parecer
aportó un buen pico a la producción de "Los 4 Jinetes
del Apocalipsis".
Y fue precisamente la seducción una de las
herramientas que mejor utilizó durante toda su vida esta
"Mata-Hari española". Descrita como mujer de
extraordinaria belleza, fue elegida Reina de las Fiestas
en Valencia. Además de con Abd-El-Krim se le suponen
amoríos con Primo de Rivera, con el presidente de la
Generalitat de Catalunya Lluis Companys y con el jefe de
la Checa de Tamarita Serafín Iriarte Echegarría. Además
se la suponía amante del Ministro de la Gobernación
Miguel Maura, quien le dio cargos en el Patronato
Nacional de Menores y en la Junta de Protección de la
Mujer -de hecho co-organizó la agrupación femenina del
Partido Conservador-, y del General Manuel Silvestre,
que según algunos estudiosos era el verdadero
padre de Margot. De vuelta
en España Dª Margarita continuó desarrollando misiones
de espionaje. Según algunas fuentes llegó a espiar a
Unamuno por orden de Primo de Rivera, y mantuvo su
trabajo como informadora, aunque con menor intensidad,
hasta la Segunda Guerra Mundial.
Años después de su retorno a
España la Marquesa entabló relaciones con José María
Bassols-Iglesias. Segundo hijo de nueve hermanos,
Bassols había terminado la carrera de Derecho a los 18
años con excelentes calificaciones. Durante años Bassols
dirigió un próspero bufete en la ciudad Condal,
casándose a los 32 años y teniendo cuatro hijos de ese
matrimonio. Pero en 1937, y siendo uno de sus abogados
en Barcelona, José María Bassols conoció a la Marquesa,
de la que se enamoró apasionadamente. Tanto que se
divorció de su esposa, para posteriormente contraer
matrimonio civil con la Marquesa. Matrimonio que fue
declarado nulo, pero que no impidió que Bassols y la
Marquesa viviesen como marido y mujer durante el resto
de sus vidas. Por cierto, la familia Bassols era
propietaria de una de las mayores bibliotecas sobre
espiritismo de la Cataluña de principios de
siglo.
Pintora, bailarina, periodista,
espía, pianista, actriz, abogado... parece evidente que
la Marquesa Margarita Ruiz de Lihory, fue una mujer
excepcional, al igual que su madre Doña Soledad Resines
de la Bastida, y su abuela, Doña Micaela de la Bastida y
Teijeiro, lo habían sido antes, aunque no a tan altos
niveles de audacia y popularidad.
Un cadáver
mutilado
Siendo la Marquesa de Villasante
una mujer tan popular en su época, no es de extrañar que
los medios de comunicación se cebasen en el caso en
cuanto estalló el escándalo. Y eso ocurría exactamente
en la tarde del sábado 30 de enero de 1954. Un joven
llamado Luis Shelly se presentó en el Juzgado de
Instrucción número 14 de Madrid, donde interpuso una
denuncia contra su propia madre, la Marquesa
Margarita Shelly Ruiz de Lihory. Según el acta de
"COPARECENCIA Y DENUNCIA" que obra en mi poder,
el joven Luis Shelly afirmaba: "Que su madre Doña
Margarita Ruiz de Lihory Resino, que habita en el
domicilio antes indicado, de unos 67 años, tiene la
costumbre o monomanía de tener siempre gran número de
animales en casa y fuera del domicilio, a veces hasta en
número de cuarenta, algunas veces más.". Según afirmaba
Luis Shelly, su madre, viuda de sesenta y siete años de
edad, con domicilio en la calle Princesa número 72, 3º
Dcha., sentía un amor desmedido por los animales,
manteniendo en dicho domicilio a 17 perros, 3 gatos, 10
o 12 canarios y 2 tórtolas. Pero lo grabe, según
afirmaba el denunciante, es que cuando sus animales
morían procedía personalmente a su disección,
"cortándoles la lengua, sacándoles en corazón y
arrancándoles el pellejo...".
Naturalmente ese "hobby",
aunque extraño, no es constitutivo de delito. Pero según
afirmaba Luis Shelly, el 19 de enero anterior, a las
12/50, había fallecido en el domicilio materno, su
hermana Margot -de 42 años-. Esa noche, según el
denunciante, habían encontrado sobre la cama de la
fallecida, unas tijeras y unas pinzas de las utilizadas
por la Marquesa para sus supuestas disecciones de
animales. A tan inquietante descubrimiento vino a
sumarse la desazón manifestada por una criada de la
Marquesa -Luisa- que habría abordado a Luis Shelly y a
sus hermanos José María y Juan, advirtiéndoles sobre el
extraño comportamiento de Doña Margarita aquella noche:
"Me ha pedido la garrafa grande de alcohol y el
paquete grande de algodón. Y ha manifestado que quiere
quedarse sola con el cadáver esta
noche". A pesar del
empeño manifestado por los tres hermanos, en pasar la
noche velando el cadáver, la Marquesa había ordenado que
durmiesen en el otro extremo de la casa, y había sido
ella, y su compañero sentimental José María Bassols,
quienes habían pasado toda la noche encerrados en el
dormitorio de Margot. Al día
siguiente, ante la inquietud manifestada por los 3
hermanos, Luisa los tranquilizó diciéndoles que la
Marquesa tan solo había cortado cabellos de la difunta,
como recuerdo. Sin embargo, esa noche se repitió la
situación, y los hermanos de Margot fueron obligados a
dormir nuevamente en el otro extremo de la casa,
mientras la Marquesa y Bassols se encerraban velando el
cadáver. En la mañana del día 21, el cuerpo de Margot
amaneció encerrado ya en el ataúd. Ataúd que no fue
abierto a pesar de las demandas de los hermanos, ni de
numerosos amigos y familiares que se desplazaron hasta
Princesa 72, para dar el último adiós a la malograda
Margot.
Pero creo que lo mejor será
que me remita nuevamente a los documentos oficiales.
Extraigo del ACTA DE DECLARACION DE LUIS SHELLY RUIZ DE
LIHORY, redactada a las 21:00 del 2 de febrero de 1954,
algunos párrafos que considero significativos:
"...que el día dieciocho por la
noche, del mes de enero último, le comunico la criada
LUISA BAYARRI ZARAGOZA, sollozando, que la señorita
MARGARITA estaba muy grave y que llamara el que depone
el día siguiente sobre las diez horas.- Que puntualmente
llamó el declarante a la hora indicada a casa de su
madre contestándole LUISA que, como el hermano del que
declara llamado JUAN, no había llegado aún de Pozuelo,
que volviera a llamar a las once horas nuevamente; que
insistió en la llamada a la hora indicada diciéndole
LUISA que "fuera corriendo", lo cual realizó el
deponente sin pérdida de tiempo y que al llegar al
casa de su madre penetró en la habitación donde se
hallaba la enferma, su hermana MARGARITA, en la que
también estaba y sentada en una silla próxima a la cama
su madre, la que recibió al declarante con estas
palabras "mira LUIS lo que queda de tu pobre
hermana"... "Que en presencia
del declarante y en aquel mismo momento, le causó al
declarante una impresión muy desagradable el hecho de
que cuando a su hermana se le cerraban los ojos, estando
aún en vida, su madre se los abría con las manos,
diciendo, que de esta manera le causaba la impresión
todavía de la estaba
mirando...". "Que con
posterioridad a las acciones citadas, que cometió
su madre, falleció su hermana MARGARITA, sobre las doce
horas, cuarenta y cinco minutos, del indicado día
diecinueve de enero último, en el momento que se
encontraban solos con la enferma, el declarante y su
madre.- Que seguidamente se enteraron de la muerte de
MARGARITA cuantas personas se hallaban en la
casa... "...(más tarde) el
declarante y su hermano JUAN, salieron de la habitación
, quedándose en la misma la difunta, su madre y LUISA,
la criada, que fue llamada para proceder a su
amortajamiento.- Que al principio hicieron un sudario
con una sábana, al cabo del cual salió LUISA, diciendo:
"Hay que ver, que valor tiene la señora, le ha cortado
los pelos de aquí", señalándose al mismo tiempo que
prefería esta frase, con las manos, sus partes
genitales...". "Que en uno de
los salones de la casa, una vez se hubo marchado PEPE
PANADERO, quedó el declarante en unión de su hermano
JOSE MARIA, su hermano JUAN, ANTONIO RAMIREZ
(médico) y otro facultativo que cree es cubano y que uno
de sus apellidos le parece ser LLANO... entrando en
aquel momento la sirvienta LUISA BAYARRI, quien
dirigiéndose a todos los concurrentes dijo "señoritos,
tengan ustedes mucho cuidado, que su madre va a hacer
una barbaridad".- Que como todos los presentes
mencionados habían visto las cabezas de perro desolladas
que había dentro de una sopera con alcohol, en el
comedor, comprendieron el alcance que aquellas palabras
tenían... "Que los tres
hermanos se quedaron hablando y haciendo comentarios
sobre el caso hasta las cinco y media o seis de la
madrugada, en que apagaron la luz para descansar. Que
tres o cuatro horas después, siendo las nueve o diez de
la mañana, del día veinte de enero último, el declarante
y sus hermanos se levantaron, yendo los tres a la
habitación de la difunta, observando el dicente que su
hermana seguía envuelta en la sábana, apreciándose en la
parte superior y en el centro el bulto de las manos
cruzadas y que tenía los ojos y la boca
entreabiertos... "Que no
recuerda el dicente si fue antes o después del Rosario,
cuando vino un fotógrafo para retratar a la difunta,
sacando varias fotografías con el mayor detalle, ya que
hasta incluso se sacó una fotografía a un metro del
cadáver y otra de la madre del dicente arrodillada,
contemplando el rostro de la difunta.
"Que una vez se hubo terminado el rezo del Santo
Rosario, la madre del dicente volvió a repetir que ella
se quedaba con el cadáver de su hija, ordenando a los
demás que se marcharan, excepto BASSOLS que quedó con
ella en la habitación...
"Que sobre las nueve de la mañana del día veintiuno, el
declarante y su hermano JOSE MARIA fueron despertados
por LUISA, la que con gran vehemencia dijo: "señoritos,
se han dormido ustedes demasiado, porque el féretro ya
está cerrado"...
Quiero extraer también del
ACTA DE DECLARACION DE DON JOSE MARIA SHELLY RUIZ DE
LIHORY, redactada a las 20:00 del dos de febrero de
1954, algunos párrafos complementarios a la declaración
de Luis, e incluso enriquecedores para nuestra
composición de los hechos:
"Que el declarante conocía la
enfermedad de su hermana desde hace algún tiempo, pero
no que existiese gravedad inminente. El día diecinueve
de enero, sobre las doce de la mañana, fue avisado por
el chofer de unos amigos, que viven, al igual que él en
Albacete, de que momentos antes habían tenido una
conferencia de don ANTONIO RAMIREZ, médico que asistía a
la fallecida, por su gran amistad con la familia y había
dicho que a la enferma le habían dado la Extremaunción,
por lo que el deponente avisó al novio, que también
reside en Albacete y se llama JOSE PANADERO,
trasladándose ambos a Madrid...
"Que posteriormente ha tenido conocimiento de que su
madre le puso un telegrama sobre las dos o una y media
de la tarde de aquel día, concebido en los siguientes
términos, aproximadamente: "Margot fallecida a las trece
horas. Ruegote la máxima discreción para evitarme
complicaciones"... "Que cuando
su madre abrió la puerta de su alcoba, en la que estaba
el cadáver de la fallecida, el que habla se sentó en una
butaca, al lado de la cama, opuesto a donde estaba el
cadáver, observando que este estaba envuelto en una
sabana y que a su lado, en la parte más cercana al
sillón, había unas tijeras y unas pinzas cromadas, cosa
que le extrañó. "Que sobre las
siete y media o las ocho de la mañana siguiente entró en
la alcoba en que habían pasado la noche el dicente y
Luis sin separarse en ningún momento, ni aún para ir al
cuarto de baño, diciéndoles que su madre había cerrado
ya el ataúd de su hermana y que "si había algo ya no lo
podrían ver", por lo que se levantaron y fueron a ver a
su madre, comprobando que efectivamente el féretro
estaba cerrado, dando su madre la explicación de que en
la madrugada era tan grande el estado de descomposición
que había tenido necesidad de cerrar el ataúd. Después,
hablando con el dicente le dijo algo sobre "cuando tenía
los ojos" y al ver la extrañeza del declarante, aclaró
que quería decir "cuando los tenía abiertos", ya que
había tenido que cerrárselos porque "hasta por ellos
echaba sangre"...
Me permito hacer un
paréntesis en la cronología de los hechos para hacer una
observación. Esa noche, del 19 al 20 de enero, también
se encontraban presentes en la casa varios amigos de la
familia, al menos dos de ellos médicos, cuyas
declaraciones constan en el sumario judicial. Entre los
presentes se encontraban además José Luis Chinea
Rodríguez, natural de Puerto Rico, y Ramón Alonso del
Llano, médico de nacionalidad cubana. Ambos
sudamericanos confundieron durante años a algunos
entusiastas ummólogos que creían ver en ellos a los
ansiados "médicos ummitas". Por cierto, a pesar de que
en la declaración judicial de Luis Shelly éste afirmase
que el médico cubano llamado Llanos estaba presente
cuando Luisa mostró su temor a que la Marquesa "hiciese
una barbaridad", en la declaración que se tomo -bajo
juramento- al citado médico, el cinco de febrero de
1954, este afirmó: "que no tuvo conocimiento de que
existiesen en la casa pinzas ni tijeras ni nada en
absoluto que le llamara la atención, sin que tampoco sea
cierto que ante la presencia del declarante, la criada
de la casa hiciera manifestación alguna respecto a que
tuviesen cuidado porque la señora Marquesa podía hacer
alguna barbaridad, no oyendo tampoco a la criada decir
que dicha señora Marquesa le hubiese pedido la garrafa
de alcohol ni el paquete de algodón...". Obviamente
o mentía el médico cubano, o mentía Luis Shelly, y lo
que es más grabe, quien mentía lo hizo estando bajo
juramento ante el juez. Hoy creo saber quien y porqué
mintió en su declaración judicial. Pero antes de
revelarlo continuaré exponiendo los hechos
ordenadamente. Al margen de
las polémicas, lo cierto es que Margot falleció y en los
archivos del semanario "Interviú" localicé el parte
oficial de defunción. A saber:
"MINISTERIO DE
JUSTICIA
Nº
637641
Registros Civiles CERTIFICACION
LITERAL DE INSCRIPCION DE
Defunción
REGISTRO CIVIL DE:
Universidad
PROVINCIA DE: Madrid Número 88... Se
inscribe la defunción de doña Margarita Shelly y Ruiz de
Lihory, natural de Valencia, de 36 años de edad * ,
domiciliada en la calle Princesa, 72d, de profesión sus
labores, hija de Ricardo y Margarita, de estado soltera.
Falleció en su domicilio el día 19 de enero de 1954 a
las dieciocho horas, a consecuencia de un edema
pulmonar, y su cadáver habrá de recibir sepultura en el
cementerio de San Isidro..."
A las once de la mañana, del
21 de enero, siempre según la declaración de Luis
Shelly, el féretro de Margot salió hacia el cementerio,
y más tarde se encontró en la habitación donde había
estado el cadáver, una cuchillo muy largo y afilado, y
una tabla de partir la carne. Ante tales indicios, Luis
Shelly sospechaba que su madre había mutilado el cuerpo
de su hermana, y presentaba por consiguiente, la
pertinente denuncia ante el Juzgado de Instrucción, el
30 de enero.
El relato de Luis debió
parecer lo suficientemente convincente al juez Aguado,
porque inmediatamente emitió una orden de registro, y
esa misma noche efectivos de la Brigada de Investigación
Criminal se personaron en Princesa 72. Según consta en
el "Acta de Entrada y Registro" redactada por los
oficiales de policía, en el domicilio de la marquesa se
encontraron objetos muy sospechosos:
"En el dormitorio de doña MARGARITA,
que tiene puertas de comunicación con el despacho y
vestíbulo, en el armario situado a los pies de la cama y
a la izquierda según se entra desde el despacho, se
hallan, en el estante inferior y en el rincón de la
izquierda, tapados con varios bolsos de señora y
carteras de documentos, los siguientes efectos: un hacha
pequeña, de las llamada de carnicero, con mango de
madera barnizada, con tres remaches dorados; UNA VASIJA,
en forma de cubeta, toda ella de material plástico, la
mitad inferior estriada, color blanco, la mitad superior
transparente, con tapa color rojo y botón blanco y asa
de alambre con manguito color rojo; esta vasija contiene
como puede comprobarse por la transparencia de su parte
superior UNA MANO DERECHA, al parecer de mujer,
seccionada por la muñeca, estando el recipiente lleno de
un líquido transparente; UNA TOALLA, de felpa rosa, con
manchas, al parecer alguna de sangre; OTRA TOALLA color
rosa muy pálido, también manchada y TRES FUNDAS DE
ALMOHADA, también con algunas
manchas.------------------------------------------------
"En la habitación destinada a comedor y sobre un
aparador aparece una sopera, al parecer de plata, que
contiene liquido transparente que parece alcohol, en el
que hay dos cabezas al parecer de perro
pequeño.------------------------------------------------------------
"En el cuarto se encuentran DOS PIELES DE PERRO, ambas
color marrón y UN CUBO DE GOMA negra, que contiene un
líquido transparente y vísceras, al parecer de
perro.------------------------------------
"En este acto se procede a la ocupación de todos los
efectos reseñados y consultado telefónicamente el
ilustrísimo señor Juez de Instrucción de Guardia, se
ordena sean trasladados lo ocupado a los locales del
referido Juzgado de
Guardia.---------------------------"
En otro documento policial,
redactado en la misma Brigada de Investigación Criminal
de la Dirección General de Seguridad, actuando el mismo
Inspector don Daniel Ares Martínez como secretario, se
detallan las reacciones emocionales de la Marquesa y su
compañero sentimental, José María Bassols, durante el
registro, tan asépticamente descrito en el acta oficial:
" Que al llegar al domicilio de doña
MAGARITA, mostraron a esta y a don JOSE MARIA BASSOLS
IGLESIAS el mandamiento de que eran portadores, que fue
leído en voz alta por este último, en presencia de los
concurrentes, pudiendo observar los actuantes la emoción
que embargaba al referido señor Bassols, así como la
demudación que experimentaba doña MARGARITA...".
Pero la sangre fría de la marquesa se vino
abajo cuando los policías descubrieron la mano cortada.
Nuevamente me remito al documento policial: "cuando,
seguidamente fue hallado en el mismo armario, un
recipiente de plástico con UNA MANO en su interior,
dicha señora sufrió una especie de desvanecimiento,
teniendo que sentarse, pero reaccionó en el acto y
dirigiéndose al señor BASSOLS decía: "Esto fue el
canalla de Luis, que la ha puesto ahí para hacernos
chantaje".-"
No es de extrañar que ante tales descubrimientos el
juez ordenase la detención inmediata de la Marquesa, de
José María Bassols, de su doncella Luisa Bayarri y del
mayordomo - Antonio Tornero-, que tras prestar
declaración son puestos en libertad al día siguiente, 1
de febrero. El día 2 de febrero son la Marquesa y
Bassols los liberados, y para el día 4 de febrero, el
juez ordena la exhumación del cadáver de Margot Shelly,
lo que se hizo inmediatamente.
El jueves 4 de febrero de 1954
nevaba copiosamente, pero eso no impidió que docenas de
periodistas -la noticia de la mano cortada había corrido
como la pólvora- se congregasen ante el las puertas del
Cementerio de San Isidro, donde reposaban los restos
mortales de Margot. A las once de la mañana una
comitiva, encabezada por el magistrado D. José María
Salcedo Ortega se dirigió al nicho número 304, y
procedió a exhumar el féretro de Margot Shelly, que fue
trasladado con toda discreción a una de las salas de
velatorios del citado camposanto. José María
Bassols, y los hermanos de la fallecida, Juan Y
José María, se encontraban presentes cuando, en medio de
una terrible tensión, los funcionarios de Justicia
procedieron a abrir la tapa del ataúd. Para terror de
los presentes, al cadáver de Margot además de la mano,
le habían cortado el vello púbico, le habían amputado la
lengua y la habían arrancado los ojos...
Dejaré que sean los médicos
forenses, Dr. Velázquez Amezaga y Dr. Eduardo Blanco
García los que relaten los hechos. Copio literalmente
algunos párrafos del "INFORME DE AUTOPISA":
"El rojo cabello estaba cortado en gran
proporción y en mechones irregulares, como a
tijeretazos. En la cara se notaba contracción asimétrica
de la musculatura mímica. Las cuencas orbitarias estaban
llenas de algodones que olían como si hubieran estado
impregnados de alcohol, y al extraerlos, se encontraron
aquellas vacías, sin los globos oculares
correspondientes. Abierta la cavidad bucal se apreció
que la lengua había sido seccionada con instrumento que
dejó limpia la superficie de corte, a unos tres
centímetros por detrás de la punta, faltando el segmento
anterior. En la flexura del brazo derecho se encontró
una incisión lineal, de poco más de un centímetro de
longitud, en vías de cicatrización, al parecer por una
sangría practicada en vida, y una puntura con
equimosis, como de haberle hecho una inyección también
en vida. El antebrazo derecho está amputado a nivel del
tercio inferior y la superficie de amputación está
cubierta por una gasa sujeta con un esparadrapo, y
cuando se retiró este apósito se encontró que las partes
blandas fueron seccionadas con un instrumento de corte
fino, quedando los bordes limpios, y los huesos cúbito y
radio fueron en parte cortados limpiamente y en el resto
quedaron astillados, como terminados de romper por
flexión forzada. Tanto la superficie de amputación en
las partes blandas como en la óseas, carecen de reacción
vital, prueba de que ha sido causada después de la
muerte. Confrontando las superficies de corte del muñón
y de la mano -que se ha llevado al cementerio para este
estudio- se ha apreciado que se corresponden
exactamente, tanto en las partes blandas, como en el
corte limpio de los huesos, como en las zonas
astilladas, que encajan entre sí de manera perfecta.
Medidos los fragmentos de cúbito y radio
convenientemente, se encontró la línea de sección a
siete y medio centímetros de distancia de ala
articulación de estos huesos con la
muñeca. "En el tronco
se observaron algunos despegamientos epidérmicos y zonas
negruzcas de la piel que corresponden a las de extensión
de las livideces cadavéricas y que son fenómenos
cadavéricos. El vello del pubis está también cortado de
forma irregular.
"CONSIDERACIONES MEDICO-LEGALES". Los caracteres de la
hemorragia cerebral encontrada en la autopsia convienen
con los de las hemorragias espontáneas y no corresponden
a los de las producidas por traumatismos craneales -que
por otra parte no se encontraron huellas de
haberse producido-; por lo tanto el diagnóstico
médico-legal que se deduce es el de muerte natural y no
violenta. Confirman esta deducción la historia clínica
de hipertensión arterial que padecía, la hipertrofia y
dilatación del ventrículo izquierdo, y la asimetría
facial, propia de la hemiplejia. Todas estas
alteraciones descritas tienen evidente origen
reaccional, como producidas en
vida. "Además se encontraron en
el cadáver cortados irregularmente, a mechones, el
cabello y el pelo del pubis, como a tijeretazos, y las
siguientes mutilaciones: a) Enucleación de ambos ojos y
relleno posterior de las cuencas vacías con algodón en
rama, al parecer empapado en alcohol; para esta
intervención debe haberse empleado un instrumento
de corte fino. b) Sección de la punta de la lengua, en
trozo de unos tres centímetros de longitud
antero-posterior, que por la limpieza de la superficie
de sección debe haber sido cortada con instrumento
semejante. c) Amputación del tercio distal del antebrazo
derecho con la mano correspondiente, que parece haberse
hecho en tres tiempos: 1. sección circular de las partes
blandas por instrumento de corte; 2. intento de sección
de los huesos radio y cúbito por instrumento
inciso-contundente que golpeó sobre dichos huesos sin
acabar de cortarlos, y 3. terminación de la exéresis por
fractura irregular y astillosa de los puentes óseos
remanentes, tal vez por flexión forzada del extremo del
miembro respectivo. En todas estas mutilaciones (ojos,
lengua y mano) no se encontró ningún signo de reacción
vital, lo que demuestra que fueron producidas después
del fallecimiento de la persona autopsiada, y por otra
parte, en todas se demuestra un carácter intencional, no
siendo factible su producción de manera
accidental. "CONCLUSIONES. De
las observaciones hechas se deducen las
siguientes:
Primera: Que la muerte fue producida por hemorragia
cerebral,
Segunda: Que fue muerte natural y no
violenta.
Tercera: Que dicha hemorragia fue determinada por la
hipertensión arterial que venía
padeciendo.
Cuarta: Que las mutilaciones encontradas en la
interfecta deben considerase hechas apropósito, y esto
tanto para la enucleación de los ojos como para la
sección de la lengua, como para la amputación del
antebrazo.
Quinta: Que la extracción de los ojos y la sección de la
lengua debieron realizarse con instrumentos
inciso-cortantes.
Sexta: Que la amputación del antebrazo ha sido ejecutada
por sección de las partes blandas con instrumento de
corte fino, y la de los huesos con instrumento
cortante-contundente, terminando la acción por rotura
astillosa, posiblemente por forzamiento en flexión de
los puentes óseos que quedaron sin
seccionar. Séptima: Que en las diversas
mutilaciones, es decir, de los ojos, lengua y mano, no
se presenta ningún signo de reacción vital, por lo que
se deduce que han sido producidas después de la
muerte. "Leída que les fue
ratifican en su contenido y firman con S.Sa. ante mí el
Secretario; doy fe."
No es de extrañar que José María
Bassols fuese detenido al instante en el mismo
cementerio, y la Marquesa Ruiz de Lihory una hora
después en su domicilio de Princesa,
72. Como era de esperar de
inmediato el Juez ordenó verbalmente un nuevo registro,
y a las doce horas de ese mismo día los inspectores
Sebastián Fernández Rivas e Isidoro Gallego González se
personaron en el domicilio de la Marquesa. Copio
literalmente de su informe: "(los policías se presentan
en la citada casa) ...para esclarecer si en dicho
piso pueden encontrarse los ojos y parte de la lengua
del cadáver de la hija de la inquilina... Dado a conocer
el objetivo de su presencia, la inquilina manifestó que
si estaban en la casa podían encontrarse en el cuarto de
baño, donde su hijo Luis se había afeitado al día que se
celebró el funeral de "corpore insepulcro". Practicado
un registro en dicho cuarto de baño, fue examinado un
pequeño armario de pared, que esta a la derecha de la
puerta de entrada , en cuyo estante superior se
encuentra un vaso de cristal que contiene un líquido
transparente, al parecer alcohol y en su interior dos
globos que parecen ojos y un trozo, al parecer de
lengua...".
¿Escándalo?. En cuanto
la noticia trascendió a la prensa, el mundo se vino
encima para la famosa Marquesa de Villasante. Por las
calles de Madrid los niños popularizaron un chascarrillo
que todavía recuerdan las personas de cierta edad en la
Villa y Corte: "En la
calle de la Princesa ,vive una vieja
Marquesa con su hija
Margot, a quien la mano
cortó.
Moraleja, moraleja, esconde la mano,que viene la
vieja." No es de
extrañar que José María Bassols fuese detenido al
instante en el mismo cementerio, y la Marquesa Ruiz de
Lihory una hora después en su domicilio de Princesa,
72. Como era de esperar de
inmediato el Juez ordenó verbalmente un nuevo registro,
y a las doce horas de ese mismo día los inspectores
Sebastián Fernández Rivas e Isidoro Gallego González se
personaron en el domicilio de la Marquesa. Copio
literalmente de su informe: "(los policías se presentan
en la citada casa) ...para esclarecer si en dicho
piso pueden encontrarse los ojos y parte de la lengua
del cadáver de la hija de la inquilina... Dado a conocer
el objetivo de su presencia, la inquilina manifestó que
si estaban en la casa podían encontrarse en el cuarto de
baño, donde su hijo Luis se había afeitado al día que se
celebró el funeral de "corpore insepulcro". Practicado
un registro en dicho cuarto de baño, fue examinado un
pequeño armario de pared, que esta a la derecha de la
puerta de entrada , en cuyo estante superior se
encuentra un vaso de cristal que contiene un líquido
transparente, al parecer alcohol y en su interior dos
globos que parecen ojos y un trozo, al parecer de
lengua...".
¿Escándalo?. En cuanto
la noticia trascendió a la prensa, el mundo se vino
encima para la famosa Marquesa de Villasante. Por las
calles de Madrid los niños popularizaron un chascarrillo
que todavía recuerdan las personas de cierta edad en la
Villa y Corte: "En la
calle de la Princesa ,vive una vieja
Marquesa con su hija
Margot, a quien la mano
cortó.
Moraleja, moraleja, esconde la mano,que viene la
vieja."
(Continua en :
http://www.fraudesparanormales.com/index.php?option=com_content&task=view&id=285&Itemid=55
Extraido del libro "Los Expedientes Secretos"
http://expedientes.mundomisterioso.com/
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