mi‚rcoles 5 de agosto de 2009

La Iglesia de Santa B rbara



Las iglesias son consideradas como lugares de paz y sosiego. Lugares donde aparentemente nada ocurre, sin embargo esto no sucede as¡ en todos los casos. Existen algunas donde el misterio tiene su morada, donde los sucesos sin explicaci¢n son el pan de cada d¡a. Iglesias donde se dan fen¢menos tan extraños que terminan sobrecogiendo a quienes lo viven de cerca. En definitiva, lugares marcados por la tragedia, la misma que vuelve a ser evidenciada.

Lo que les toc¢ vivir a dos vigilantes de seguridad en La Iglesia de Santa B rbara, ubicada en la localidad asturiana Bellanera, constituye un caso de alta extrañeza. Fen¢menos paranormales y sucesos sin explicaci¢n terminaron minando los alterados  nimos de estos dos compañeros de trabajo, que se enfrentaron a lo desconocido.

Uno de los testigos sufri¢ un desmayo, y el perro que les acompañaba en la guardia nocturna, termin¢ siendo v¡ctima de parte de entidades invisibles, las mismas que dominaban la construcci¢n.

La Iglesia de Santa B rbara fue construida como capilla para los trabajadores de las f bricas de explosivos aledañas, a comienzos del siglo XX. En sus alrededores ocurrieron varios accidentes mortales, posterior a eso se erigi¢ un monolito, hoy tirado en el suelo, donde aparec¡an los nombres de las v¡ctimas.

En el lugar donde se asienta la iglesia se hallaba ubicada la f brica de explosivos, al parecer hubo un tr gico accidente que marco de por vida aquel lugar. Una explosi¢n que termin¢ desintegrando los cuerpos de los trabajadores de la zona.

La mano del tiempo, aparentemente, borr¢ estos sucesos tr gicos. Sin embargo, el testimonio de Francisco Gonzales (testigo clave) es fundamental para darnos cuenta del momento que le toc¢ vivir:

“Escuch‚ adentro de la iglesia algo, como si fuera un c ntico en un idioma desconocido, o de un coro, creo que era como en lat¡n, aparte de ese dato tuve la oportunidad de observar luces por las ventanas y paredes internas de la iglesia, luces cuya fuente no determin‚ pero que alumbraban el interior de una manera extraña. Luces que se mov¡an de aqu¡ para all ”.

Seg£n sus palabras aquel lugar daba signos de querer decir algo. Ruidos y sensaciones de que algo estaba siendo arrastrado por el piso de la iglesia. Desplazamiento de los bancos y muebles, adem s de observar como los cuadros ca¡an de las paredes… etc.

Es en este momento cuando su amigo de guardia sufre el desmayo y Francisco decide sacarlo de ah¡. Cuando lo hace y logran salir de aquel lugar, Francisco decide regresar a ver que acontec¡a adentro, pero cuando ingresa nuevamente observa asombrado, c¢mo, todo lo que estaba por los suelos y volteado, se hallaba en perfecto orden, como si all¡ no hubiera ocurrido nada anormal. Esto lo alarm¢ mucho.

Otro testimonio de Francisco afirma lo siguiente:

“Hicimos la guardia con el perro, pero el perro no quer¡a entrar a la iglesia. La puerta de la misma se empezaba a abrir y a cerrar sin causa justificada, y el perro, como loco ladraba sin cesar. No quer¡a adentrarse dentro de la construcci¢n. Al parecer algo ah¡ dentro nos aguardaba y el perro lo sent¡a”.

La gota que derram¢ el vaso fue la muerte repentina del perro. No se hallaron marcas de forcejeo ni lucha, el perro simplemente estaba tirado a la puerta de la iglesia, v¡ctima de algo incomprensible.

En definitiva, este es un lugar que en el pasado vivi¢ un fuerte suceso que lo marc¢ definitivamente. Un hecho de dolor y muerte que el tiempo, por lo visto, no borr¢ del todo. A£n sus paredes susurran lo que en su momento aconteci¢. Un lugar enigm tico y lleno de historia tr gica.

Fuente: Cuarto Milenio