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por: Ignacio Darnaude Rojas-Marcos
IGNACIODARNAUDE@terra.es

EL PRINCIPIO DE ELUSIVIDAD CÓSMICA

LOS OVNIS: UN INTRIGANTE BAILE DE MÁSCARAS

Resulta que el mundo no es lo que parece. Según múltiples referencias, la fachada de la realidad no se corresponde ni de lejos con su genuíno noumen ontológico, lo que Kant denominó "la cosa en sí misma". Y los reinos y esferas de vida que no percibimos, representan mil veces el infinitésimo universo tridimensional que entra por los ojos. Si nos detenemos a pensar, existir es pura decepción, un chasco en toda regla perpetrado por los sentidos, que no captan el 99 % de todo lo que existe. La colosal impostura obedece a una maquinación de los guionistas y coreógrafos que desde dimensiones incorpóreas telecomandan el Gran Guiñol que es esta perra vida. Y la reacción de los estafados, el pueblo soberano, ante el gato por liebre, se limita a ajustarse las anteojeras, conformismo y encogerse de hombros. 

Fuentes de la revelación contemporánea, aseveran que además de las piaras humanas que nos deja otear el buen pastor en nuestro redil planetario, en recintos no físicos radica una infinitud de apriscos ultragalácticos, que bullen con arcanas ovejas y zoologías exógenas que no somos capaces de imaginar. 

Porqueros prestidigitadores oriundos de otras mansiones se encargan por lo visto de birlar ante nuestra mirada inquisitiva las dehesas y el ganado extra -nuestros hermanos de otras dimensiones- que se creia en invisibles encinares del vasto latifundio que es el universo.

El escamoteo de lo real a cambio de tramposos simulacros es tan antiguo como el mundo ; nació con todo aquello del Verbo y hágase la luz. La engañifa audio/táctil/visual la barruntamos en muchas facetas de la existencia, pero se detecta de forma particularmente ostensible en el nebuloso acontecer de los objetos no identificados. Salta a la vista que el gran montaje ufológico fue diseñado a propósito, en la inteligencia de que bajo ninguna circunstancia se produzcan constataciones incontrovertibles, que pongan de manifiesto la presencia de los tan ridiculizados platillos volantes, sus tripulaciones y remotos cuarteles generales. 

A tal fin los exonautas se muestran siempre bajo velo, y los ovnis deambulan por la atmósfera, sobrevuelan instalaciones estratégicas y plantas atómicas, toman tierra, expelen enanos braquicéfalos, platican con humildes lugareños, dictan gruesos mamotretos a los contactados, abducen y preñan a inermes amas de casa, pero se cuidan mucho de pasar tarjeta de visita. 

No hay duda de que el show interdimensional lo han programado adrede, con tan sofisticada ingeniería psicológica que en ningún momento genere pruebas incontestables. 

Más de lo mismo : en medio siglo de intensa actividad ovni, sus ocupantes no nos han legado una sola comprobación segura. Llamativa anomalía que deja muy clara una de sus muchas rarezas : El Fenómeno nada y guarda la ropa. Exhibe su extraña parafernalia con harta impudicia, pero a la vez se oculta a sí mismo con sabia deliberación. Su adicción a la anfibología hace que el ufódromo apeste a chamusquina : después de millones de avistamientos no disponemos, como sería de esperar, de fotos indubitables, actas notariales solemnizando encuentros con discos voladores, ni testimonios de absoluta solvencia. Todo queda una y otra vez en agua de borrajas, y la gente mira para otro lado. 

Esta sorprendente unanimidad a lo largo de medio siglo, en cuanto al quehacer oscurantista de la marabunta extraterrestre, pone de relieve que ha de funcionar algún férreo poder de coordinación centralizada, capaz de disciplinar los usos y costumbres de la abigarrada y masiva inmigración alienoplanetaria en el globo terráqueo. Al menos para que nunca se vulnere el sempiterno encubrimiento de los actores cósmicos. Tras protagonizar millones de incidentes ovni, han dejado patente su intención de arrojar la piedra y esconder la mano. No hay duda de que los dioses de este nuevo Olimpo de la era espacial gustan de la visita interplanetaria, pero manipulando las circunstancias de tal modo que los desprevenidos terrícolas no lleguen a creérselo del todo. 

Enfín, la historia de la ovnilogía es un perenne juego al escondite, en el que ni por casualidad se encuentra a los esfumantes alienígenas. No han podido darse pues, ni son de esperar, invasiones de película ni aterrizajes a la luz del dia y ante las cámaras de televisión en el jardín de la Casa Blanca, como anhelan los candorosos adeptos de una trasnochada ufología de lo aparente. El investigador avisado, si no quiere caer víctima de la frustración ni acabar en una casa de salud, debe contar de antemano con la mencionada estrategia del estoy/no estoy, practicada con cínica sinvergonzonería por la quinta columna de los de Arriba. Y descartar para los restos cualquier tipo de desempeño E.T. fehaciente y a rostro descubierto. 

Hay quien dé más ?. El truco de "hacer sin que lo parezca" y "parecer lo que no se es" conforma la primera constante a tener en cuenta en la ciencia ufológica. Su funcionamiento es perfecto : no se ha constatado un maldito fallo en cincuenta años. Sin una sola excepción histórica, todos y cada uno de los incontables episodios de avistamientos, aterrizajes, huellas y restos sobre el terreno, ufonautas, contactos y abducciones, son dudosos y presentan fallos, elementos incongruentes y detalles sospechosos que les restan seriedad científica y verosimilitud ante la opinión pública. 

Es normal tanta chapuza por parte de superdotados del Espacio, la evanescencia en los sucesos y el zafarse una y mil veces por la tangente ?. A todas luces no. Aquí se malicia un plan, y excelente organización. Campaña tan infalible de no mostrar la jeta y evadir pruebas, indica que el juego de aparecer y escaquearse es justamente uno de sus objetivos prioritarios, cuyo cumplimiento han elaborado con extremada eficacia. 

Y hay más : los ovnis estrellados y cadáveres de humanoides, que se dicen en poder de los servicios de inteligencia norteamericanos, no se deben a accidentes aleatorios. El hecho tan anómalo de que sobrevengan en áreas desérticas y los aparatos y tripulantes se conserven casi intactos, sugiere que han sido "depositados" a sabiendas por el Espacio, de espaldas al gran público, con miras de convencer selectivamente a las autoridades y sin desestabilizar el establishment local. Por tanto Roswell y asimilables no vulneran la inviolable táctica del enmascaramiento E.T.. 

El asombroso prodigio de que después de decenas de millones de observaciones no dispongamos de una sola evidencia desde el verano de l947, ya define al Fenómeno como "una intromisión completamente ajena a la imperfecta tecnología de este mundo". En tal sentido los marcianos se comportan como ladrones en la noche, sutilizándose bajo máscaras cual comparsas de una tragedia griega en la edad cibernética. Se encuentran en este geoide trabajando a gran escala en algún proyecto desconocido, pero se libran con exquisitas precauciones de hacerse notar de forma irreversible. 

Sin ir más lejos, gozan representando mimos ante testigos solitarios con defectos de carácter, a quienes luego nadie dará fe : tarambanas elegidos de antemano con la mala uva de aprovechar su conflictiva idiosincrasia y deteriorada credibilidad personal. Y mediante tal estratagema, quitarle hierro al evento OVNI, que es lo que se pretende. Sin perjuicio de que, al mismo tiempo, la subcultura E.T. vaya calando gradualmente en el género humano: su objetivo número uno. 

LA ENCICLOPÉDICA INCULTURA  EXTRATERRESTRE DE LOS UFÓLOGOS

Por otro lado los extradimensionales lucen en el ámbito terrestre una anatomía tan insólita como variada : enanos, gigantes, cabezones, cíclopes de un solo ojo, reptilianos, y otras muchas rarezas por el estilo. Semejante "carrocería" no es, con bastante probabilidad, su armazón somático natural. La envoltura ficticia que dejan ver con interplanetaria caradura puede haber sido materializada in situ segundos antes, coagulando de la energía universal un pseudo organismo físico artificial y momentáneo, que no corresponde necesariamente a su genuína conformación. Remachemos que el plan E.T. consiste en hacernos creer ex profeso en lo que no son, obviando su verdadero quid ontológico. 

Y para difuminarse fabrican sobre la marcha, gracias a su avanzada tecnología psico-física, la imagen visual de cara a la galería humana que más les convenga en orden a alcanzar sus metas secretas. Es desesperante, pero después de diez lustros de estudios, carecemos de técnicas prospectivas que nos permitan averiguar la auténtica realidad que se oculta tras sus ropajes de carnaval y extravagantes cuerpos recién salidos del horno. 

Recordemos que nuestro único banco de datos para acometer una investigación rigurosa en torno a los histrionautas ( nunca mejor dicho ), se basa en el proceder y aspecto externo de los malhadados vagabundos del cosmos. Y estamos hartos de comprobar que ambos son fingidos, pura comedia, caracterizaciones didácticas ante el terrenal patio de butacas. Es como si un heraldo de Ganímedes pretendiera estudiar la fauna humana contemplando en un teatro "El Mercader de Venecia". Al limitarse como única referencia a los figurantes en escena, se le escaparían irremisiblemente la médula y enjundia del planeta, sus gloriosos paisajes, urbes y apasionados habitantes de carne y hueso, amén de la deslumbrante complejidad de esta raza imposible y embrujadora. 

Pero abundemos en la oprobiosa ignorancia que nos aqueja : conocemos de sus señorías marcianas no lo que en verdad son, sino aquello que simulan ser cual saltimbanquis en el proscenio terrestre, en orden a crearse determinado estereotipo a su mejor conveniencia ( el paripé de que son tan antropomórficos y "humanos" como nosotros, verbigracia ). Siento dar la mala noticia, pero como detectives óvnicos estamos condenados a un estentóreo fracaso. La exclusiva materia prima con la que trabajamos son simples apariencias histriónicas, que no dan para alcanzar conclusiones fiables. Nuestras indagaciones nos llevarán a percibir, en el mejor de los casos y siempre con la venia de los primastros del Empíreo, embaucadoras bioformas irreales, sobrepuestas al noumen incognoscible de las exotribus. Morfologías acaso de cartón piedra, que los turistas del espacio/tiempo deciden mostrarnos entre risas burlonas. Al tiempo que escudan allende la verja vibratoria su genuína identidad, figura somática, origen y propósitos, parámetros esenciales que permanecen inalcanzables para el protocolo científico. 

EL ETERNO CAMUFLAJE DE DIOS Y DEL MUNDO

Puede resultar deprimente, pero no nos queda otra opción, si no deseamos engañarnos en demasía, que tomar a los extraterrestres como lo que en rigor son : actores siderales, que representan en los cielos un drama pedagógico, destinado a ilustrar a una humanidad ignorante y retrasada. 

Además de constituir el paradigma explicativo, absolutamente esencial, del gran misterio ufológico ( con él, enigmas que no tenían pies ni cabeza se comprenden por primera vez ), el factor elusivo condiciona asímismo los más profundos y heterogéneos entresijos del funcionamiento de toda la realidad universal. El arte de la desaparición de los responsables cósmicos, del quitarse de enmedio con tal de no salir en la foto, siendo la élite del poder en el ente Universo, S.A., comporta un kafkiano dispositivo subyacente, encargado de transfigurar las apariencias de lo sensible, de cara a las criaturas. Pauta de altísimo rango, que es a la par uno de los fundamentos inmanentes de los habitats -para nosotros- inobservables. Su notoria manifestación en el campo de los O.V.N.I.s no es más que otro caso particular de una regularidad cosmosférica de mucho más vasto alcance. 

El comportamiento no a las claras, sino disimulado, del "mecano" de las cosas, es como un artero guión de la película que los demiurgos-cineastas nos proyectan en el decorado de lo visible. Fantasmagórica historieta en la que sus libretistas, agazapados tras las bambalinas, han ocultado con primoroso maquiavelismo los rastros de sus propias andanzas organizativas, de lo mucho que dinamiza y enriquece al universo aunque nosotros no lo columbremos, y de todo aquello que ha surgido de una previa causa intencional. 

A las puertas del siglo XXI ya es obvio que la fachada que distinguen nuestros toscos sentidos no es ni por asomo todo cuanto palpita en el haz de infinitos universos simultáneos y por supuesto habitados. Lo transensorial no resulta imperceptible por casualidad ; más bien ha sido camuflado adrede. Quiere decir que el inmenso, hipercomplejo y polidimensional edificio de la metafísica, dramáticamente real, nos exhibe empero una sola de sus múltiples caras : la modesta porción del entramado global construída aposta de tal forma que pueda ser atrapada por el ineficiente mecanismo de captación de los huéspedes que aprendemos a vivir en este planeta 3-D, cuya trama física emerge emboscada en un trasfondo tetradimensional. 

A estas alturas no es ningún secreto que nos desarrollamos inmersos en la multisfera que generosamente nos presta acogida. Se trata de un conglomerado viviente de espacio(s), tiempo(s), vibración, innumerables planos frecuenciales que hierven de vida y pensamiento, átomos físicos y astrales, amén de inteligencia causal y energía volitiva. En tan insondable contexto, la modesta "sobra" del cosmos total que logra colarse a través del finísimo cedazo de la visión humana, hace las veces de alguna suerte de alucinación educativa, sin pretensiones de representar a lo real. 

A tales efectos pedagógicos nos enchiqueran en un glamouroso habitat-engañabobos fabricado ad hoc ( el planeta Tierra es uno de ellos ), adonde nos exilian por una larga temporada con idea de que adquiramos experiencia de carácter primario, imprescindible en los albores de la evolución. Allí protagonizamos las pasiones viscerales, inmensamente atractivas, de la inicial etapa zoo-humana : egoísmo, comer, beber y dormir, sexo, celos, alcohol y drogas, la pereza y el hedonismo, posesiones, riqueza, lujo y consumismo, vanidad, ambición, orgullo, poder y dominio, gloria y fama, odio, venganza, crueldad..... En estos orbes de la materia densa se sigue interaccionando, hasta tanto no aprendamos a superar con éxito la aduana de otras dimensiones etéreas menos animalizadas. 

En las enrarecidas esferas sitas más arriba en la escala de Jacob, a las que ascenderemos algún dia gracias a un esfuerzo evolutivo meritocrático, prevalece la substancia inconsútil, "materia" no perceptible por ahora respecto a los inquilinos de este recinto sólido y táctil, que los físicos y astrónomos convencionales consideran el único posible. 

UN UNIVERSO INTENCIONAL Y VOLUNTARISTA

El encubrimiento de los agentes cósmicos adquiere vigencia no sólo en la naturaleza terrenal, sino también en la globalidad de lo creado. El trascendental precepto del juego universal al escondite, implicaría que todo lo que existe ha sido concebido y materializado por jerarquías expertas, en base a criterios racionales de optimización de lo Manifestado. Y que el mantenimiento, administración y control de los mundos, gentes y circunstancias, lo llevan a cabo, por decirlo así, miríadas de presidentes, consejeros delegados, directores generales, responsables de área y capataces en la gran empresa que a efectos prácticos es la divinosfera. 

Las actuaciones deliberadas de causa personalista, en orden a que el Rolex cósmico dé la hora exacta, se efectúan con delicadas precauciones, cuidando al máximo de que no quede la menor huella de una mano directiva. Ésta se esconde siempre, con pasmosa habilidad, tras arrojar su piedra creativa o regidora, con el fin de que, prima facie, dé la impresión de que la naturaleza, los mundos y Todo-Lo-Que-Hay "marchan solos", sin chairmans que los gobiernen.

Con tan tortuoso modus operandi se evita perturbar el autónomo desarrollo de las independientes estirpes planetarias, garantizado por una ley cósmica de elevado status. Y, por encima de todo, queda preservada la capacidad real de escoger por parte de las criaturas. Los seres volitivos logran así ejercitar su libre elección de opciones, sin la coacción irresistible, hacia la adopción de determinadas creencias en torno a lo que anida más allá de la muralla cognoscitiva, que impondría una evidencia sensorial pura y dura respecto a los arcanos de la metafísica.

El comportamiento elusivo de los mentores siderales, responsables de adoptar las decisiones teleológicas tras los visillos de la percepción, no es una clave exclusivamente terrestre ni ocasional, sino que ha estado imperante desde el alba de la creación en la infinitud cosmocrática. En base a la revelación moderna, tanto en la naturaleza observable como en los reinos intangibles, y en orden a optimizar el funcionamiento sinérgico del Todo, trabajarían cuatrillones de especialistas cosmosféricos, ocupados en la racional concepción, planeamiento, creación, organización, control y mantenimiento de la hipercompleja realidad pluridimensional integrante del infiniverso. 

En el ilimitado ensamblaje de inagotables universos interpenetrados, nuestro bienamado cosmos tridimensional compuesto de espacio, tiempo, galaxias, soles y planetas, conforma un irrelevante piso más, cohesionado en la dimensión puramente física de átomos materiales. Representa la enésima planta del montón, imbricada a su vez en la estructura del inconcebible rascacielos de una exosfera que ya sabemos posee contextura infini-dimensional. Todo ello perviviría felizmente al margen del caos y la arbitrariedad, atado y bien atado por maromas que desaparecen como por arte de magia tras cumplir su misión. Lo anterior querría decir que los estratosféricos gestores del conjunto omniversal administran los mundos y regulan toda suerte de problemas y situaciones de sus humanidades e indivíduos, sin ser vistos ni dejar indicio alguno de su tarea gerencial, con el propósito de eliminar cualesquier traza de su management macrocósmico. 

Toda esta borrosa gestión de lo real se instaura a fin de que, como ya hemos apuntado, las entidades conscientes ( o sea, los "administrados" ) saquen la espuria impresión de que el esquema de las cosas se auto-organiza a sí mismo espontáneamente, sin estar constreñido por la planificación, ley ni el orden. Y que la omnisfera se desempeña en sus cometidos aleatorios sin necesidad alguna de dioses dictatoriales, mentes rectoras ni manipulaciones voluntaristas. La consecuencia es que la masiva tutela, gobierno y gestión personalizada de los asuntos del omniverso, es incuestionablemente real, pero indemostrable per se. En cierto modo, aunque con severas restricciones, estamos manipulados -para nuestro mejor bien-, y sin embargo no lo parece. 

DISFRACES, CELOSÍAS Y BIOMBOS CÓSMICOS : APOTEOSIS DE LO INVISIBLE

El campo de influencia de la elusiveness es de tal alcance, que impregna hasta las propias convicciones teológicas de los indivíduos. Si existiere la Primera Causa preconizada por los deístas, su actuación primordial, tras generar el multicosmos, habría consistido en escamotearse a sí misma, a sus lugartenientes colaboradores en la plasmación de lo Manifestado, y al noventa y nueve por ciento de lo creado -todo lo extradimensional-, para hurtárselo al limitado y específico aparato de percepción de los seres físicos que residen en un medio de tres dimensiones, caso de la Tierra. 

Los agnósticos por su parte hacen como que no tienen otra opción, y se dejan embaucar con mucho gusto por las falsas apariencias, descartando como fantasioso el amplísimo fragmento de la Creación perteneciente al reino de lo intangible, que para colmo es el más relevante. Estos librepensadores son consecuentes con el ilusorio maya sánscrito, y permiten de buen grado que los defrauden las inaprehensibles anteojeras y espejos deformantes que les encasqueta la elusiveness. 

Sus compañeros de viaje, los ateos, en legítimo uso del lujo de la libertad de no creer en lo que no se ve, condescienden a picar con altanera ingenuidad en el burdo anzuelo que les tiende la aparencialidad estructural del tejido de las cosas. 

Eligen a nivel subconsciente, como estaba previsto por los Marionetistas que controlan los hilos allende la barrera sensorial, dejarse seducir por el oropel deliberadamente orquestado de las quiméricas apariencias. Y desde su lógica subjetiva, concluyen que no hay nada más que lo que vislumbran sus retinas, y que el universo marcha pasablemente bien por los raíles del azar y la espontaneidad de la naturaleza. 

La ubícua norma del disimulo generalizado vela arteramente no sólo la subcultura exobiológica, sino que oscurece también, como acabamos de ver, la realidad parafísica e incluso los ámbitos inmateriales de la religión y la teodicea. La omnipresente Ley de la Acción Elusiva ya fue insinuada por los filósofos que denunciaron el Velo de Isis y el perpetuo silencio de Dios. El notable folklorista galo Bertrand Meheust advirtió la operatividad de esta clave de bóveda del gobierno del cosmos en su libro Science-fiction et soucoupes volantes ( 1978 ). Y a Antonio Moya Cerpa ( autor del Diccionario del lenguaje Ummo ) le debemos la formulación de esta ley de leyes en términos explícitos. 

EL UNIVERSO NOS OFERTA POR IGUAL LA LUZ Y LA OSCURIDAD

Pascal ( 1623 - 1662 ) enuncia la niebla escaqueadora puesta en práctica por los factótums interdimensionales, consistente en mangonear el feudo 3-D parapetados tras una mampara opaca, en el siguiente Pensée : "No hubiera sido conveniente que Dios apareciera en una forma ostensiblemente divina, capaz de convencer por completo de su existencia a todo el mundo." 

"Pero tampoco resultaría apropiado que se manifestase de una manera tan reservada que no pudiera ser reconocido por aquéllos que lo buscan sinceramente. Por tal motivo ha dispuesto hacerse perfectamente identificable de cara a los que anhelan con autenticidad su presencia. Y así, aparece abiertamente ante los que lo demandan de corazón, y al mismo tiempo permanece oculto a los ojos de los que de motu propio se alejan de Él. Regula con tanta sutileza el conocimiento de Sí mismo, que nos ha ofrecido los necesarios signos de la deidad : señales que resultan visibles para aquéllos que van en pos de Dios, y sin embargo no son observadas por los que prefieren no buscarle. Hay por tanto suficiente luz para quienes sólo desean ver, pero también la oportuna oscuridad respecto a los que ostentan la predisposición contraria." 

La tan citada elusiveness erradica del mapa visual cualquier evidencia vinculada a los vastos universos no atómicos que integran el pluricosmos multidimensional. Y asímismo emboza en una discreta nebulosa a la incansable actividad intencional que, si damos crédito a la revelación, se desarrolla en los reinos etéricos. Con tamaño latrocinio de lo no patente, sancionado por el ordenamiento cosmocrático que impera en la Totalidad, el sistema universal nos aguijonea sin pausa mediante una duda permanente, sumada a las estimulantes inquietudes generadas por una inseguridad existencial. 

Pero,  a qué viene el laborar en la sombra ?.  Qué poderosas razones vetan a los altos ejecutivos de la cosmocracia el desenvolverse a cara descubierta ?. Salta a la vista que tanto el acontecer cosmogónico como la aparatosa comedia ufológica, están diseñados a propio intento, en la inteligencia de que nunca se produzcan constataciones incontrovertibles acerca de la visita de razas transplutonianas, ni sobre la existencia de jerarquías incorpóreas consagradas full time a encarrilar los eventos cósmicos.

En el entendimiento de Don Elkins y Carla Rueckert, autores de Secrets of the UFO ( parvo estudio publicado en 1977, y que como otras obras maestras pasó desapercibido ), la realidad cosmosférica no se da a conocer sin subterfugios. Prefiere desplegar ante las criaturas, de forma premeditada, un subrepticio 50 % de meros indicios no concluyentes, que parecieran avalar en parte la hipotética existencia del abrumador segmento de los entes inobservables. Es decir, lo Potencial ( la masa existencial ya planeada, pero que todavía no ha surgido al campo de lo Manifestado ), más el insondable infiniverso archidimensional, a excepción del modesto fragmento físico que captan nuestros rudimentarios sentidos corporales ( el "aldeano" cosmos espacio/temporal con el que estamos familiarizados ). 

Pero al mismo tiempo, y echando mano de criterios algebraicamente imparciales y equitativos, el Todo exhibe otra segunda y compensatoria mitad equivalente de pistas y cabos sueltos no decisorios, simples vislumbres que insinúan, sin llegar a la demostración, la probable inexistencia del vasto "paquete" del cosmos que elude al aparato perceptor del Homo Erectus, dioses, arcángeles, exonautas y ufos incluídos. 

Esta equilibrada ostentación fifty-fifty de indicadores simbólicos no definitivos, representa, si atamos cabos, una democrática oportunidad abierta a todas las actitudes, ideologías, creencias y opiniones. A modo de pancartas, nos enseñan un abanico de vestigios ilustrativos, de multívoco significado, puestos en juego con ánimo de descartar sesgos preconcebidos, y de paso semiafirmar y cuasinegar al unísono ( según interprete cada uno a su aire ) la presencia del inasequible omniverso pluridimensional. 

Estamos ante una draconiana cautela, instituída adrede por el poder cosmocrático, impuesta para garantizar en cualesquier circunstancia la preservación del sacrosanto libre albedrío de los seres pensantes, gozne al que se supedita y sobre el que rota nada menos que el conjunto de la multirealidad. 

Ante semejante escaparate de ambigüedad calculada, en torno a la ontología y naturaleza íntima de los estratos superfísicos, los sujetos gozan así de la capacidad muy real de escoger sin coacciones, y en base a sus irrestrictas preferencias personales, entre las opciones antitéticas y mutuamente excluyentes de creer o no creer en todo lo que yace en el claroscuro de lo hipotético, y que no pueden ver ni tocar ( Dios, falanges angélicas, potestades, tronos y dominaciones, extraterrestres, la ley y el orden que pudieren regir el supercosmos, planificación teleológica y sinérgica de todo cuanto palpita en la unisfera, universos paralelos, planetas habitados de substancia etérica, reinos dimensionales alternativos, etc., etc. ). ¿ Puede concebirse mayor respeto a la libérrima posibilidad de elección de creencias por parte de los mortales ?. 

El importantísimo postulado de salvaguardar a toda costa el libre arbitrio, intocable axioma al que se somete todo lo demás en el acervo de los universos, sería de este modo la justificación de un cosmos de diseño ambivalente de cara a sus pobladores, difuminado por la aviesa ingeniería psicológica de la elusiveness, con todos sus serios inconvenientes. ( Dudas de por vida, contínuo aturdimiento de los buscadores de la verdad, desánimo y tirar la toalla ante la falta vitalicia de respuestas fiables, reacciones de nihilismo, "rebeldes sin causa", etc. ). 

Hablamos de un entorno ultradimensional en el que nada suprafísico resulta, prima facie, claro, evidente ni incontestable. Y donde el conocimiento no es en modo alguno automático, gratuíto ni entra por los sentidos, sino que hay que investigarlo a nivel individual, en solitario y a pulso. 

OJO CON LA REVELACIÓN : NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE

Viene a cuento que traigamos de nuevo a colación la campaña de publicidad a escala planetaria, proyectada desde ignotas dimensiones, por los creativos del marketing de lo Trascendente. A golpe de tortuosa propaganda insinúan, con los debidos respetos hacia nuestras sacras tragaderas, lo que ya entrevió Hamlet : "Hay muchas más cosas en el cielo y en la Tierra, querido Horacio, de lo haya podido soñar tu fantasía". 

La técnica 1/2 + 1/2 que la realidad pone en juego para camuflarse ante los mortales, ya fue vislumbrada por Carla Ruecker. Consiste en meternos por los ojos, en proporciones rigurosamente parejas, sendos bloques equilibrados de meros asomos, conjeturas o barruntes cognoscitivos, de certidumbre cero. Los símbolos, señales y ruidos exteriorizados por una de estas coaliciones de indicios, abogan por la subyacencia de reinos y seres invisibles que cuidan los negocios de la matriz cósmica. Y los síntomas opuestos, detectables en la masa simbólica de su facción antagónica, propugnan que no hay más cera de la que arde a primera vista.

Dicha estrategia de infiltrar en la mentalidad popular un 50 % de honrada veracidad, contrapuesto a otro 50 % de desvergonzadas tergiversaciones, se aplica con insufrible cinismo en el moderno designio de transcribir mensajes por telepatía, trance o escritura automática. Los cientos de libros dictados desde otros planos de vibración a contactados en todo el globo, no son trasvasados por un solo comunicante intangible, como supone la ingenua grey platillista. 

Por el contrario, tras un debate negociado y previo consenso entre los distintos expertos congregados en la mesa revelatoria, los textos se transfieren por un equipo "multidisciplinar" de especialistas. Uno a uno, mediante una suerte de transacción colegiada, los sucesivos oradores van instilando en la psiquis del paragnosta variopintas y encontradas teorías explicativas de la realidad. Al cenáculo de reveladores no le duelen prendas en ponerse de acuerdo entre sí, con tal de vender bajo máscara a la raza humana sus respectivas opiniones y puntos de vista, discrepantes a más no poder. 

Se trata de un comité paritario y bipolar ( "buenos" frente a "malos" ) integrado, es un decir, tanto por ángeles como por demonios : una entente maniquea entre comunicadores de las huestes de la luz y las tinieblas, que ostentan coeficientes de ética cosmosférica diametralmente opuestos. Los publicistas de la "derecha" informan honestamente y se proponen elevar el nivel de conciencia de la población terrestre. Sus rivales y heraldos de la negatividad transfunden por el contrario datos nada fiables, y aplican sus brillantes y seductores poderes intelectuales en confundir, engañar y corromper a los alegres y confiados clientes de los contactados. 

Los ponentes de esta bien avenida olla de grillos transmiten uno a continuación del otro, entreverando sus discursos antitéticos sin intercalar hito o poster alguno anunciador del relevo de los sucesivos autores, chivatos que deberían poner sobre aviso al desprevenido lector ( quien da por hecho que habla todo el tiempo una sola entidad monocolor ) acerca de la intolerable mixtificación en curso. 

Cada uno de los telépatas del otro barrio, cuando le llega el turno, insufla en el magín del sensitivo su propia cosmovisión particular, que suele diferir ciento ochenta grados de la filosofía de la vida sostenida por el informador que le precede o le sigue en el enmarañado proceso revelatorio. Así es que las víctimas de este rufianesco método revelatorio estamos aviadas, si pretendiéramos discriminar. ¿ Cómo defendernos de este gigantesco fraude y discernir, a lo que tenemos derecho, entre lo verdadero y lo amañado y espurio ?.

El cóctel -convenientemente agitado antes de usarse- de tan intoxicador potpourri de ideologías contrapuestas, se permite, dicen, con el loable objetivo de que logre manifestarse de facto el dualismo universal diseñado en los más encumbrados estamentos de la Realidad. 

Nos referimos a la dinámica interacción, o simbiótico maridaje integrador, entre los pares de opuestos complementarios ( a unificar por el hombre mediante la sabiduría decantada por la experiencia ), principios en ilusoria oposición que constituyen el fundamento de todo lo creado : bien/mal, positivo/negativo, luz/oscuridad, arriba/abajo, superior/inferior...... Los escritos psicografiados son pues celestiales y diabólicos a la par. En honor a la justicia e igualdad de oportunidades, comportan trigo y cizaña en idénticos porcentajes aritméticos. Y para desesperación de los inermes mártires revelatorios, las opináticas teorías en mutua competencia se sirven como dogmas indiscutibles, y en una inextricable mezcla imposible de desentrañar. 

De ahí que el corpus de los papeles mediúmnicos, al incorporar los más variados arquetipos aportados por los representantes etéricos de todas las tendencias ideológicas, resulten escandalosamente contradictorios, pues es bien sabido que, acerca de una misma materia concreta, un volumen inspirado dictamina A, y el siguiente, sin que nadie se sonroje, asevera Z. 

El pequeño detalle de que al aprendiz buscaverdades y consumidor de los productos revelados, se le aposente por ello una febril empanada mental en sus entendederas, y pueda hasta dar con sus huesos en el monipodio, no tiene por lo visto mayor importancia ; al fin y al cabo de algo tienen que vivir los loqueros. 

Como secuela de la pauta general del disimulo que estamos analizando, la farándula de agentes ordenadores del cosmos se vería forzada a escurrir el bulto, escabullirse por la tangente y a disfrazarse en el curso de sus intervenciones rectoras, en orden a restar convicción pública a su actividad administrativa y gerencial. La auto-evanescencia de los que sotto voce ejercen la autoridad y el control, se explica por su obligada adaptación a las añagazas desorientativas que está previsto escenificar, con miras de infiltrar una veladura de esquivas antinomias en el corazón de la sociedad : las ruedas de molino de lo no obvio, cruda desinformación, rumbosas dosis de confusionismo, decepción calculada, y kilotones de falsedad arrebujada con verdades a medias, exageraciones, trolas como camiones y dadivosas propinas de absurdo. 

Éstos serían elementos distractivos inyectados con la taimada finalidad de empañar la verdad demasiado prístina. Parásitos y ruidos de fondo que, juntos y harto revueltos, recatan la metarealidad con la interposición de un delicuescente manto de anubladas caracterizaciones y roles, representados con ánimo de despistar al personal. 
Falaz objetivo que desde luego cumplen con brillante éxito. 

He aquí una turbadora situación que los no avisados interpretan erróneamente, y se comprende, como el reinado de la arbitrariedad y el caos en el mundo. Veamos ahora la posibilidad contraria. Imaginemos por un momento que los bancos de datos cosmosféricos fueran accesibles, transparentes, veraces y de consulta inmediata. Seguro que nos adormeceríamos en los laureles de la hamaca vital, incapaces de progresar. Pero no hay caso. Por fortuna la útil opacidad que la bruma de la tortuosa elusiveness confiere a los intersticios de la realidad, es precisamente el acicate que nos espolea para soslayar el estancamiento y enfrentar un permanente desafío de inquirir, investigar y aprender. 

De esta manera la perenne indecisión y perplejidad ( a corto plazo ) que a veces nos atormentan por no saber a qué atenernos, es el exorbitante -aunque muy rentable- precio que hemos de pagar a cambio del inestimable tesoro de la libertad. 

Es una suerte el que la inseguridad intrínseca que genera el deliberado encubrimiento de todo lo suprafísico, aporte por otro lado la necesaria adrenalina que se encarga, en buena hora, de aguijonearnos en pos de una incansable indagación sobre la naturaleza y funcionamiento de la Realidad, justamente el motor del desarrollo evolutivo del homo sapiens. Bendita elusiveness pues, que si no existiera habría que inventarla.

Volvamos al incomprensible programa de los alienígenas, incoherente por los cuatro costados y empapado de absurdo. A la vista del síndrome elusivo generalizado en el All That Is, el modus operandi ufológico no podía ser ajeno a la tan mentada consigna de la careta y el disfraz. A las severas restricciones impuestas por la artimaña de ejercer bajo cuerda, se debe la sorprendente paradoja de que tras cinco décadas de incesante intromisión exosférica, no contemos con una sola evidencia incuestionable. 

Los ovnis, por tanto, y ése era uno de sus objetivos, han logrado no avalar su existencia fáctica ante el dogmático estamento académico, gravemente intoxicado, es de justicia subrayarlo, por su neurótica obsesión por el método científico ( de imposible aplicación en el ámbito del submundo asensorial ), y por las famosas pruebas materiales ( que en rigor, y cuando se ahonda en la epistemología gnoseológica, se esfuman como meras entelequias ). Los hombres de ciencia saben que éste es el único planeta habitado y que no hay ovnis, porque en vez de mirar lo que tienen delante y hacer cábalas, son más felices ajustándose las anteojeras último modelo y cerrando la mollera con candados de alta seguridad. 

Y de esta guisa los supervisores de cuerpo energético, designados para coordinar las complicadas agendas de los objetos no identificados en el planeta, se ven coercionados a respetar escrupulosamente el precepto "constitucional" de no-intervención y de gerenciar en la penumbra, al margen de luz y taquígrafos. En tan enrarecido contexto global, El Fenómeno se teatraliza con todas las de la ley, buscando que en ninguna circunstancia averigüemos nada tangible y definitivo acerca de los intrusos de otros planos vibratorios. Y que mediante ardid tan retorcido padezcamos/disfrutemos una duda institucional permanente, estudiada con eximia lucidez por René Descartes. 

Cualquier platillista experimentado sabe muy bien que los manipuladores del trasfondo inmaterial se complacen en ofertarnos, en cuanto a las migajas que nos dejan ver comparadas con los voluminosos activos cósmicos que nos substraen, una de cal compensada por varias de arena, las sacas de trigo ladinamente interpoladas con costales de cizaña. 

Ante tan fenomenal embrollo y acosado por la hesitación, al ciudadano del montón no le queda otra que aviárselas a su modo y en solitaro, y acometer de por vida un incansable esfuerzo de averiguación, hasta recomponer por sí mismo, si es que lo logra alguna vez, la misteriosa lámina del rompecabezas de la verdad universal. 

Y esta fantástica exploración de las otras mansiones inmateriales y de lo No Manifestado, que conducirá al hombre a emocionantes descubrimientos, ha de llevarla a cabo apoyándose en un exasperante puñado de meros indicios inconexos, a veces incompatibles entre sí, sin el dulce auxilio de la menor verificación indubitable. 
El panorama no es halagador que digamos, para los que aspiran a no dejarse timar por sus sentidos.

TERAPIA ACTITUDINAL ANTE LA ELUSIVENESS

En resumidas cuentas : ya estamos apercibidos de que Ellos faenan en nuestra cercanía dimensional, lo organizan y controlan todo, pero se niegan unilateralmente a cumplir su misión rectora a ojos vista y con las guardias bajadas. Una situación harto frustrante para los que pretenden que no se les tome el pelo, y en particular de cara al filósofo, al metafísico, al teólogo y, cómo no, al sufrido ufólogo. En semejante impasse, y para el caso de que resolvamos aplicar la inteligencia en nuestra vida personal,  cómo deberíamos sobrellevar en la raya del tercer milenio el que bautizaremos como trauma post-elusívico ?. 

En otras palabras : ahora que por fin les hemos visto el plumero a los tutores y guardianes del Tinglado,  qué reacción por nuestra parte, los humillados y ofendidos por el fraude sensorial, merece el que, sin consulta previa, nos hagan partícipes a la puta fuerza en su eviterno pasatiempo de la gallinita ciega ?.  Odio, resentimiento, pataleo infantil, hacernos la víctima, autocompasión, ansias de venganza u otras inmaduras complacencias ?. 

¿ O va a ser más pragmático echar toda la carne en el asador del subetérico arte del discernimiento ?.  Discriminamos pues con serafínica finura, hasta asumir con sabia ecuanimidad las benéficas consecuencias del legítimo, racional y justificado mecanismo de causas y efectos,  incluída la elusiveness !, que presta sentido al palpitante organismo cósmico ?. All is well, "todo está bien en conjunto, en profundidad y a largo plazo", nos avisan los místicos, por aquello de que "comprenderlo todo es perdonarlo todo". No parece mal programa. 

En lo que se refiere a las aeroformas nunca identificadas, carecemos de antecedentes que nos ayuden a encajar con solvencia humanista el ultraje que implica la quíntuple trampa que nos tienden los sentidos. El obrero paracientífico, hastiado de que tanto sus materias primas como los productos acabados se le queden por siempre jamás en el aire, culmina su carrera desilusionado por las hueras respuestas de la ovnilogía ortodoxa. La disciplina de sus exultancias y angustias, a la que ha dedicado su vida, prefiere hacer como que no cae en la cuenta de la premeditada indefinición elusívica que contamina la Totalidad. Bruma empañadora que es a su vez el motivo de fondo de que el quehacer de los ovnis, sin pies ni cabeza, resulte cabreante por inexplicable. 

Veamos : sin el taumatúrgico abretesésamo teórico de la elusiveness, el panorama de lo que a primera vista ocurre en el universo resulta ininteligible, y nada cuadra por ende ni en la ciencia de los discos volantes ni en la teología ni en la metafísica, que trata como se sabe de los entes muy reales que burlan la chapucera cámara fotográfica de la visión humana. 

En tan deprimente callejón sin salida, el estudioso que todavía no ha asimilado la llave maestra de la elusiveness, entra en crisis y se le derrumban encima, dolorosamente, las columnas de su carcomido templo conceptual. Y a partir de la demolición de todo cuanto sabía y creía acerca de los malditos unidentified flying objects, se ve apremiado a reconstruir ex-nihilo, y sobre renovados cimientos, otro edificio explicativo de repuesto.

Falto de tradición y de antecedentes, el indagador acomete la desolada travesía del desierto, su purificativa noche oscura del alma. Si logra coronar con éxito esta catártica subida al Monte Análogo, descubrirá con vibrante estupefacción que los interrogantes de la ufología heterodoxa (  Ellos ?, ¿ Dónde y cómo viven, piensan y aman ?, ¿ Qué juego se traen con nosotros ? ), coinciden bajo la superficie con las eternas preguntas del hombre ( ¿ Cuál es el quid de la realidad universal ? ; ¿ Qué unificador supercampo de acciones y fuerzas subsume e interpenetra el infiniverso ? ; ¿ Cómo me corresponde colaborar, cual humilde pero insustituíble engranaje sinérgico, para que el macrocosmos funcione como un reloj ? ). 

A estas alturas el peregrino allende el espacio/tiempo ya ha emergido de la jungla ufológica para escalar ese otro mundo que es la meseta de lo inmanente. Y ya en la cumbre, comprueba extasiado que la solución profunda a los dilemas de los vimanas celestes, conduce inexorablemente a las respuestas y claves que nos llevarán sin quererlo hasta la meta suprema del Alfa y el Omega, a la Noosfera, al Centro de los Centros anhelados por el homo sapiens desde el amanecer de la historia.

Entonces, y a modo de conclusión, ¿ qué porvenir le auguramos a nuestra bienamada y traicionera ufología, con la regla de oro de la elusividad cósmica en la mano ?. 

El autor ya no se hace ilusiones. A fuerza de lucrativos desengaños se siente a gusto huésped en este universo transfundido por la incertidumbre de la fascinante elusiveness, que lo compele a agenciarse con una miaja de sangre, kilotones de sudor, unas pocas lágrimas y ergios de alegría, el pan nuestro de la información y la sabiduría. En los estertores del siglo dispone de cristal de aumento, catalejo y periscopio allegados por la experiencia. Si oye la música de tiros y campanas, barruntará por dónde van y suenan, y cuando le ofrecen gato toma la liebre sin bronquear al prójimo. Bien mirado no es para quejarse.

En ésas estamos : a los buceadores en los arcanos de la vida nos aguarda un futuro -el único hacedero y deseable- preñado de indefinición orientativa, verdades a medias y a cuartos, ambigüedad per se, dudas hasta la médula, luces y sombras por igual. Y este quebradizo filo de la navaja, aunque suene a herejía, acarrea bastantes más privilegios que tragedia. 

Los O.V.N.I.s y aviadores, en santa compaña con sus insoportables supervisores de mayor standing en la de Jacob, esos neblinosos reyezuelos del etérico, infinitamente maquiavélicos y que no falten, seguirán tal como la legislación ordenadora de la Realidad Última les permite : inasibles, desdibujados cual gorilas en la niebla, equívocos, maravillosamente imprevisibles, ambivalentes, estimuladores del embeleco y la certeza mitad por mitad.

Y no faltaría más : los acabados de nombrar continuarán torturándonos de la cuna a la tumba con una electrizante inseguridad, a la que por nuestro mejor bien no podemos ni debemos renunciar. Es una gloria el hecho de que los llamados ufólogos tengamos que responsabilizarnos de rellenar con imaginación y esfuerzo los huecos e insondables vacíos del gran puzzle que representa el Todo, cuya clave descodificadora se niegan a donarnos de balde sus ilustrísimas, los psiconautas mon amour, a quienes guarde Dios muchos años. 

( Texto inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual )



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© Copyright: Texto inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual 
© Ignacio Darnaude Rojas-Marcos
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ENTREVISTA DE ADALBERTO C. UJVÁRI A IGNACIO DARNAUDE ROJAS – MARCOS EN ST. PÖLTEN, AUSTRIA, SEPTIEMBRE DE 1994.

Ujvari :  Estamos hablando de una alternativa cuasi religiosa ?. 

Darnaude : La separación en boga entre ciencia ( cómo son las cosas ), filosofía ( qué son las cosas ) y religión ( el por qué de las cosas ) es una caduca división esquizofrénica que está frenando el progreso de la humanidad. Se da la feliz circunstancia de que no hay más que un ruedo, y en su multifacética arena se lidian todas las corridas, hasta las más inimaginables. Por la cuenta que nos tiene ha llegado la hora de integrar la arcaica trilogía en una sola disciplina unitaria que encauce y dinamice toda la vida del hombre. 

Todo, absolutamente todo, sin ninguna excepción, es susceptible de análisis racional. Si le echamos arrestos, inteligencia, energía financiera y la suficiente motivación, nada nos impedirá estudiar en el laboratorio -en sentido amplio- conceptos hasta ahora inexplorados por la energía intelectual del hombre, cuestiones de vital importancia por lo directamente que le afectan, y que en la actualidad languidecen desprestigiados en la marginalidad de la mitología, la opinática o la mera superstición . Nos referimos a candentes problemas de la tecnología de lo inmaterial tales como la supervivencia después de la muerte, el alma humana, el ente divino, los reinos etéricos e intangibles planos vibratorios habitados, el paquete de leyes naturales que rigen nuestra única mansión ( el cosmódromo en el que todos vivimos ), el funcionamiento integrado, teleológico y sinérgico del bien, el mal y el libre albedrío, el karma o ley de causa y efecto y su eventual corolario lógico de la reencarnación, los cuadros de ejecutivos responsabilizados de gerenciar la cosmosfera y que llevan por mote arcángeles, extraterrestres, tronos y dominaciones, el conglomerado de cosmos simultáneos y niveles de realidad interpenetrados que integran la estructura del hiperdimensional universo de los universos, el nacimiento, desarrollo y autodestrucción de las sucesivas hornadas de lo Manifestado, el ascensional peregrinaje evolutivo de los focos de conciencia individuales de mundo en mundo, y otras muchas incógnitas de trascendental relevancia que hoy dia crian moho en los desvanes de la ciencia oficial, absorbida en su totalidad por el plato de lentejas del "hardware" de lo que se ve, los artilugios mecánicos y bélicos y la física convencional. No tendría nada de particular que cualquier dia la Fundación Rockefeller encargue a un equipo de científicos de la universidad de Harvard un estudio multidisciplinar sobre Dios, su naturaleza intrínseca, motivaciones, objetivos, prioridades y criterios de comportamiento. 

Ujvári :  Tratar de ver quizás un poco detrás del escenario ?. 

Darnaude : Tú lo has dicho. Nás allá del telón, los falsos decorados y las bambalinas, hasta desenmascarar a los ocultos autores del libreto, los disimulados coreógrafos y figurantes que representan en los cielos y ante nuestra desconcertada mirada el drama educativo interplanetario. 

Ujvári : Los nihilistas se defienden vigorosamente alegando que con el famoso método científico en la mano los ovnis se les escurren por el foro como lo que para ellos son, ovaladas cucarachas alucinatorias. 

Darnaude : Los descreídos a ultranza aducen con razón que no hay pruebas, sin advertir que se han tragado como incautos el sutil cebo que les tiende el mundo físico, arrebozado hasta el tuétano por el engañoso escamoteo de la "elusiveness" . Las únicas pruebas fehacientes disponibles son de carácter interno y funcionan con impecable eficiencia a nivel subjetivo, sin perjuicio de que a efectos prácticos proporcionen por ende un aceptable consenso social. A estas demostraciones, que generan una sólida convicción en la comciencia individual, se accede mediante la herramienta de la intuición, y tras rasgar las vestiduras de los personajes que evolucionan en el baile de máscaras del andamiaje cosmosférico, examinando por el forro las tripas del tortuoso mecanismo elusívico. Las constataciones "físicas" de las que tanto se vanagloria la ciencia, tautológicas en última instancia, sólo verifican con encomiable precisión que todo lo que parece a nuestros sentidos e instrumentos de medida, en rigor no es, con lo cual tanto la naturaleza íntima de la materia como la esencia profunda del conjunto cósmico, sus leyes, componentes parafísicos y eventuales centros de energía intencional, se les escapan lastimosamente de entre los dedos a los científicos, que con su irresponsable arrogancia dilapidan sus sueldos nada elusívicos analizando en el laboratorio un "ersatz" descafeinado, artificial y no representativo del hipercomplejo universo fáctico. Por lo tanto su cansino lema de que "no hay ovnis porque no hay pruebas" es uno de los muchos sofismas de sus complacencias.

Ujvári : Así como Aimé Michel nos enseñó alguna vez que hay que estar abierto a todo pero no creer en nada, cuál es tu máxima en la incansable briega ufológica ?.

Darnaude : El aforismo imperecedero del maestro Michel, que en gloria esté, ha merecido pasar a la historia por su grandeza, y no será posible mejorarlo en muchas generaciones de ufólogos. "Pensar en todo y no creer en nada", o la sabia prudencia de suspender el juicio sobre un Fenómeno incomprensible que se nos proyecta desde algún entramado multidimensional allende los cinco sentidos. El biólogo inglés H.B.S. Haldane ya nos puso en guardia sobre el postulado de que "El universo no es sólo más vasto y extraño de lo que imaginamos, sino mucho más vasto y extraño de lo que somos capaces de imaginar". Si la realidad cósmica es un organismo de infinita complejidad, hemos de adaptarnos con inteligencia a tan extraordinaria situación, y en consecuencia deberemos mantener la mente infinitamente abierta al reto de lo inaprehensible, lo no familiar y lo desconocido, mucho de lo cual nos llega precisamente por la via de humanoides, contactos, revelaciones, abducciones y naves interdimensionales. 

Ujvári : ¿ Cómo se sobrelleva el trauma postufológico?. 

Darnaude : Carecemos de antecedentes y entrenamiento para esta incierta aventura. Cuando el obrero paracientífico culmina su carrera desilusionado por las hueras respuestas de la ovnilogía tradicional, entra en crisis y se le derrumban encima dolorosamente las columnas de su carcomido templo ideológico, y ha de reconstruir "ex-nihilo" y sobre renovados cimientos otro edificio teórico de repuesto. Falto de tradición y de explicaciones, inicia en la soledad la travesía en el desierto, su purificativa noche oscura del alma. 

Si logra coronar con éxito esta catártica "subida al Monte Análogo", descubrirá con vibrante estupefacción que los interrogantes de la ufología heterodoxa ("Ellos ?", "Dónde y cómo viven, piensan y aman ?", "Qué juego se traen con nosotros ?" ) coinciden bajo la superficie con las eternas preguntas del hombre ("Cuál es la naturaleza de la realidad universal ?", " Qué supercampo de fuerzas unificador interpenetra el infiniverso?", " Cómo me corresponde colaborar, cual engranaje sinérgico, para que el Rolex cósmico dé la hora exacta ?" ). A estas alturas el peregrino allende el espacio/tiempo ya ha emergido de la jungla ufológica para escalar la meseta de lo inmanente. Y desde esa cumbre comprueba que la solución a los dilemas de los "vimanas" celestes conduce también a la meta suprema del Alfa y el Omega, buscada por el "homo sapiens" desde el amanecer de la historia..