Amparo Cuevas, que desde 1980 afirma que la Virgen
se le aparece en un prado de El Escorial y le dicta mensajes, ha
sido citada a declarar ante el juzgado de la localidad madrileña por
un presunto delito de estafa, coacciones y detención ilegal, entre
otros. Junto a la vidente deberán comparecer, el próximo junio ante
el Juzgado de Instrucción Número 4 de San Lorenzo de El Escorial ,
diez de sus colaboradores, como consecuencia de la admisión a
trámite de la querella presentada por la Asociación de Víctimas de
las supuestas apariciones de El Escorial, de la que es portavoz Juan
Carlos Bueno, uno de los afectados.
Bueno ha indicado que la admisión a trámite de la
querella es "muy importante" porque "tras 27 años de abusos y de
hacer todo tipo de barbaridades sin que nadie les haya parado, ya
era hora". A su juicio, esto es "el principio del fin de este
entramado sectario". El portavoz de la asociación ha sostenido que
detrás de las apariciones marianas hay un entramado de "seis
fundaciones y asociaciones, a las que hay que sumar las cerca de 15
empresas satélite". En su demanda, la asociación cita también como
responsables civiles directos a las fundaciones y asociaciones
fundadas por Cuevas y sus seguidores, desde las supuestas
apariciones en Prado Nuevo, entre ellas la Fundación Pía Autónoma
Virgen de los Dolores, hasta un total de seis.
En la querella se afirma que los hechos giran en
torno a un fenómeno presuntamente religioso,"en el que unas personas
valiéndose de esta situación se aprovechan" de otras "para
desposeerlas de todo su patrimonio". Los hechos comenzaron en los
años 80, dicen los querellantes, "aprovechando el entusiasmo
desatado por las peregrinaciones a Lourdes y Fátima, fenómenos estos
sí de ámbito religioso y no espurio como el de El Escorial, y sobre
la misma base inician una historia para intentar aprovecharse de la
gente, en muchos casos con problemas psicológicos e incluso
psiquiátricos". Amparo Cuevas dice que se le ha aparecido la virgen
en la finca, y a partir de ahí, usando estas supuestas apariciones,
las personas citadas a declarar "conseguían que los fieles donasen
sus bienes a estas asociaciones, a cambio de promesas de redención,
desposeyéndoles de todo cuanto tenían".
El papel de la Iglesia
"A través de un entramado de asociaciones y de
mercantiles, estas personas canalizan estas donaciones apropiándose
de ellas y destinándolas a un uso particular ajeno al fin por el que
los fieles donaban sus propiedades", señalan los querellantes, que
adjuntan una relación del patrimonio de inmuebles y residencias que
la vidente, a través de sus fundaciones, ha ido engrosando desde que
empezaron los hechos. Un emporio, se dice en la querella, organizado
a través de "todo un ardid de ingeniería financiera para poder
apropiarse de bienes de distinta índole de personas
engañadas".
Los querellantes denuncian también la actitud de la
Iglesia, en este caso del Arzobispado de Madrid, que, por un lado
"niega categóricamente las apariciones marianas en Prado nuevo" y
llega incluso al punto de prohibir a los miembros de la curia acudir
a ellas. Sin embargo, se ven "a sacerdotes apoyando estas
manifestaciones", que se vienen realizando los primeros sábados de
cada mes. Ángel Suquía, arzobispo de Madrid cuando se iniciaron
estas supuestas apariciones, afirmó en una declaración de 12 de
abril de 1985 que "no consta el carácter sobrenatural de las
supuestas apariciones y revelaciones que se dan en el lugar conocido
por el nombre de Prado Nuevo en San Lorenzo de El Escorial, de
nuestra Diócesis".
Los servicios de la Inspección de Trabajo de Madrid
detectaron hace un año fraude a la Seguridad Social, que afecta a 25
trabajadores, en dos residencias de ancianos propiedad de sendas
fundaciones de la vidente de El Escorial e iniciaron el
correspondiente expediente sancionador. La inspección, realizada el
22 de mayo de 2007, y actuaciones posteriores en las residencias
situadas en las localidades de El Escorial y de Griñón, pusieron
también de manifiesto que las supuestas religiosas que atienden a
los ancianos y las residencias, no son tales a pesar de los hábitos,
sino que se trata de seglares. Los querellantes denuncian la
situación de fenómeno sectario, y piden al juzgado que dirija oficio
al arzobispado de Madrid para que informe, entre otros extremos,
sobre si las apariciones han sido investigadas por la Iglesia
Católica, y, en caso afirmativo, que aporte copia del informe
emitido a tal
efecto.